Sara Rosa Losilla, tiene sólo 31 años y ya lleva una década trabajando como actriz en espectáculos de La Fura dels Baus. Ella se ríe cuando comenta su edad porque es cierto que no aparenta más de veinte. “Gracias a mi aspecto encuentro muchos papeles para representar a chicas jóvenes”, comenta.
Sara está en Madrid y forma parte del reparto de ‘Boris Godunov’, de La Fura dels Baus, que se representa hasta el 19 de octubre en el teatro María Guerrero. Es el tercer espectáculo furero en el que participa y antes lo había hecho en ‘Fausto 3.0’ y en ‘La Metamorfosis’. Con admiración, Sara me cuenta como empezó en un grupo tan renombrado como La Fura:
“Es un lujazo trabajar con ellos, tanto si eres joven, como si eres mayor. Tenía una amiga que estaba trabajando con La Fura y me comentó que iban a hacer un casting y que necesitaban a una persona joven. Me presenté y después de hacer varios me escogieron”.
“A mí me gusta mucho la vida que te ofrece una gira y el hecho de estar con un grupo que llena espacios, teatros y que vaya donde vaya tiene un nombre. Aunque, a veces, eso es un poco peligroso porque la gente espera mucho de ti.
Pero, según Sara La Fura va evolucionando y cada vez ofrece cosas diferentes. Eso es precisamente lo que más le interesa a ella. “No se han quedado sólo con lo que les funcionó una vez. Hacen óperas, películas, eventos, han explorado un montón de caminos y a nivel creativo es muy interesante para mí crecer en ese ambiente de curiosidad y de inquietud”, advierte.
La actriz asegura que el grupo continúa con la intención de siempre de provocar y que eso es algo necesario en el mundo de la cultura, del arte y del teatro. “Los admiro muchísimo por este motivo”, asegura.
“Es una manera de trabajar a veces complicada porque el actor no es el centro del mundo sino que tienes ahí que convivir con muchas cosas técnicas. Vivir esto con la me ha enseñado muchísimo porque eres una pieza más de ese engranaje. Es muy interesante el trabajo”.
“Como actriz intento, a partir de un texto, ponerlo en pie, darle vida, esa es la parte creativa para mí, intentar con tu cuerpo, con tu voz hacer crecer una cosa que está en el papel. A veces, incluso, también propones cambios. Es muy sútil y muchas veces se pierden porque parecen extraordinarias en un ensayo y luego no lo son. O al revés. Pero todo se lo lleva el aire, porque el teatro es eso. No queda nada, cada función es única. Ahí es donde está la parte creativa. A veces es muy desagradecida porque se va todo, no queda nada material de tu trabajo, de tu creación. Pero ahí estamos, de momento llevamos trabajando nueve meses y tenemos bolos hasta agosto”.
Apasionada, anima a todos los jóvenes a que vayan al teatro porque dice que ellos son exigentes y, si van, las tablas van a mejorar. Por lo visto, los jóvenes no nos conformamos con cualquier cosa y eso hará que los creadores se pongan ‘las pilas’. Pues, todos al teatro.



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