Con poco más de una veintena de añitos cumplidos, Ana García, Pasión Vega, ha vendido miles de copias de sus discos. Pero lo más impresionante es que se disputan su voz los mejores compositores. Sin embargo, pocos son los que conocen el lado más humano de esta joven artista y sus vivencias al frente del cuidado de jóvenes con Síndrome Down.

“La discapacidad es una palabra a la que ya deberíamos de habernos acostumbrado. Pero creo que no es así, que todavía queda mucha gente que no se ha dado cuenta de que, si no defiende los derechos de las personas con discapacidad, tampoco está defendiendo los suyos. Cuando estaba en la Facultad, estudiando Magisterio, trabajé con personas con Síndrome de Down, ayudándoles con su psicomotricidad. De ellos aprendí todo. Fue una experiencia maravillosa”.

Pasión Vega nos habla también sobre los jóvenes:

“La sociedad tiene unos valores determinados, y los jóvenes los utilizan en su actitud y comportamientos habituales. Si los valores actuales son los de la inmediatez, la intensidad, el dinero, el bienestar, vivir el momento, triunfar, ese será su modelo a seguir. El problema es que ellos tienen menos experiencia y simplemente responden a lo que la sociedad adulta les está dando y está construyendo como modo de comportamiento social. Los adultos deberíamos reflexionar para saber si es por ahí por donde hay que ir, sobre todo porque los jóvenes son el futuro y si tienen serios problemas, los tendrá también la sociedad”.