Foto: Beatriz Sancho

Foto: Beatriz Sancho

Os quiero hablar de mi compañera de trabajo, Beatriz Sancho. Los que hayáis entrado en el blog de inserción social ya la conocéis porque ha contado en primera persona su convivencia pacífica con el trastorno bipolar.

Pero la verdad es que hoy no os quiero hablar de esa parte de su vida, sino de otra más creativa y especial. Beatriz acaba de ganar un premio como joven artista y quería compartir con vosotros sus obras, porque tienen algo especial, mágico, simbólico. Juzgadlo por vosotros mismos porque añado algunas de ellas. Os dejo con lo que nos ha contado.

“Lo recibo como un reconocimiento, pero con humildad. También con mucho gozo porque, precisamente, esta ‘Virgen de la Alegría’ brotó de mí, el día de la Inmaculada de 2009, intentando que surgiera de mis manos una Madre de Dios dulce, sonriente, acogedora, llena de promesas de esperanza. Quise evitar una virgen al uso: sufriente, dolorosa, soportando las penas del mundo. Lo que quería expresar es que la Virgen es mucho más que una mujer que perdió a un hijo, que es la tragedia más terrible que puede sufrir un ser humano, sino que también es la madre de Dios y de todos, fecunda, dadivosa, que nos protege, que nos anima, que nos hace despertar y nos empuja hacia la felicidad. Para mi la figura simbólica de María es la de la parte femenina de Dios.”

Obra titulada 'Todo'

¿Cuánto tiempo llevas pintando?

Comencé a pintar con óleo en el 2003, aunque desde muy pequeña me encantaba dibujar y jugar con los coleres. Compré un lienzo y amalgamé todos mis símbolos en azul y amarillo: un yin y un yan, una cruz, un pez, la paloma de la paz… La necesidad de pintar surgió porque intentaba hacer arte con todo lo que llegaba a mis manos en un intento persistente de buscar una estética particular y poner mi toque personal en todo aquello que se me ocurría. Muchas veces este proceso consistía sólo en ideas, pero, poco a poco, comencé a crear pequeños objetos y, de pronto, se me ocurrió la idea de lanzarme a la aventura del óleo y comenzar a manchar lienzos.

Ante todo felicidades. Acabas de ganar el primer premio del II concurso de cuentos e ilustraciones sobre el trastorno bipolar ‘Cómo superé mi depresión’. ¿Con qué espíritu recibes este galardón?

'La crucifixión'

¿Qué se puede expresar a través del pincel?

A través del pincel, imagino, se pueden expresar muchas cosas, depende del artista. Personalmente, a través del óleo expreso, quizás simbólicamente, algo que está ocupando mi mente y mi corazón y necesita tomar forma. Por ejemplo, recuerdo una vez que contemplaba la vida como una cruz, la de Cristo, y sentía perfectamente que cada uno llevaba la suya a cuestas. Quise pintar una sin una idea clara y surgió una extraña inversión entre cielo y tierra de lo que inferí que todo lo positivo tiene una parte negativa y a la inversa. Lo que hoy te parece negro mañana puede ser blanco y al revés. Mi cruz, la propia, estaba muy relacionada con las emociones y el misticismo.

A pesar de no tener formación en artes plásticas has ganado este concurso y tus obras son muy valoradas por personas entendidas en arte. ¿Piensas que la técnica se puede aprender de forma autodidacta?

En mi caso, sí; soy autodidacta. Una buena mujer un día me vio pintando y me dijo que tenía algo especial, ni siquiera talento, y que quería enseñarme una técnica que utilizaba ella con acuarelas para pintar unos seres increíbles, alados, que la salían de una forma espontánea y de una belleza inmensa. El caso es que esa técnica, en principio, conmigo no iba.

Intentaba e intentaba lo que ella me decía, que borrara, que quitara color, pero los seres que brotaban de mi eran esperpénticos, horribles. Sin embargo, pintando con el óleo comencé a utilizar esta técnica, pero a la inversa que con la acuarela y, de pronto, dio resultado. Todavía me queda mucho que aprender de esta técnica que utilizo y que consiste en ir borrando e ir dejando que las figuras se formen solas, sin perseguir una imagen concreta.

Tengo que pintar mucho más todavía porque me encanta y lo disfruto muchísimo, pero necesito practicar más y la vida laboral y conyugal no me dejan mucho tiempo para extenderme con el pincel. Por eso busco huecos, momentos muy especiales, para concentrarme y regalarme esta terapia de creación que mi alma necesita.

Obra titulada 'El resurgimiento de la pareja'

¿Qué colores te inspiran?

El azul, especialmente. No sé por qué.

¿Y qué temáticas? Por lo que conozco de tus obras te gustan los temas que se refieren al amor, la fecundidad, el misticismo…

Toda mi temática, de una forma u otra, siempre está relacionada con la espiritualidad, con el amor. Incluso las relacionadas con la fecundidad tienen un punto de misticismo, ya que no reparo sólo en la fecundidad humana, sino en el hecho de crear, de multiplicar, de dar vida, física o metafóricamente.

'Lo masculino y lo femenino'

Piensas que para una persona con trastorno bipolar el pintar es una vía de canalizar sensaciones, miedos, energías, frustraciones….

Pintar para mí significa entrega. Cuando pinto ya se puede caer el cielo y la tierra que yo estoy conectada de alguna manera con algo superior a mí o quizás conmigo misma. En ese momento me abstraigo, encuentro un pequeño éxtasis inefable. Sí, creando siempre se transforman emociones, cualquier tipo de arte o de acción que te sea fácil y gozosa es bueno para sacar todo lo que hay dentro de ti.

Esta conexión con uno mismo no tiene porqué venir de un arte en concreto, sino de cualquier cosa cotidiana como cocinar, limpiar, pasear, hacer deporte, coser, etc. Cada ser humano tiene una tarea al menos con la que puede conectar consigo misma y, en mi opinión, todas las personas deberían encontrar al menos una y dedicarle tiempo.

¿Pintas realizando algún ritual?

Sí, no lo puedo evitar. En realidad, cada cuadro que pinto es una especie de purificación personal, interna, y utilizo el incienso para la depuración del ambiente, del sitio que elijo y de mí misma. Además, siempre pongo velas para que iluminen la idea o sentimiento que saldrá del pincel, unas veces esta idea nace antes de pintar y otras veces se gesta mientras pinto.

Con las velas, aunque a alguno le resulte extraño, invoco a Jesús y a aquellos seres queridos que ya no están aquí, ellos me acompañan en el proceso de creación. Algunas veces, quizás exagero un poco, hasta bendigo el lienzo con un poco de agua de Lourdes que me traje de una peregrinación, ésta la utilizo incluso en algún plato que otro si cocino algo especial o para alguien especial.

Obra titulada 'Fecundación Azul'

¿Qué te aporta la pintura a tu vida, a tu estado de ánimo?

La pintura, cuando sale, cuando fluye, me conecta conmigo misma. Una vez que ha salido, que está colgada en la pared, reconozco allí una parte de mí, como un pedazo de mi ser, pero con el tiempo se diluye y, no sé muy bien por qué, dejo de reconocerme, es como si el tiempo produjera un desapego de aquella vivencia. Lo que me gusta realmente es el hecho de pintar, de dejar que mis manos dibujen lo que siente mi corazón.

Ese sí es un momento místico, inefable, personal, en el que me encuentro con los colores, con cómo se disponen sin necesidad de mi voluntad, y con la estética de mi ser que se expresa sin querer, fluyendo, sorprendiéndome siempre.

¿Cuando coges el pincel sabes de antemano qué vas a pintar o te dejas llevar?

Depende de la ocasión, pero suelo dejarme llevar casi siempre. Por ejemplo, en la Virgen de la Alegría tenía pensado una señora alegre, pero jamás imaginé la cara o el cuerpo que surgió, va tejiéndose mientras dejo que la inspiración me tome. A veces son ideas abstractas que, simplemente, salen y cobran forma. Otras son ideas muy personales que surgen en forma de abstracción.

Obra titulada 'Fecundación'

¿Cuál es tu próximo reto artístico?

El sueño de toda mi vida ha sido escribir un libro, un buen libro. Hoy por hoy he desistido, ya que lo que me motivaba a superarme en la redacción se ha desvanecido y mis inquietudes a este respecto también, además tendría que trabajar la constancia, la disciplina. Aunque, quién sabe, si ha de ser será. Respecto a la pintura, me gustaría seguir haciéndolo con placer, cuando pueda, cuando realmente me apetezca, no hay más reto artístico para mí que hacer de la propia vida una obra de arte constante, vivir de la manera más felizmente posible, en paz, con bienestar.

Pero si tuviera que elegir uno, mi próximo reto artístico sería concebir la vida en sí misma. Esa, sin duda y Dios mediante, sería mi mejor obra, la insuperable. No hay un reto comparable a este. En realidad, todos somos unos artistas porque somos capaces de crear otro ser humano, la máquina más perfecta del todo el Universo, la obra de arte más importante que jamás ha existido.