Autorretrato de Luis Núñez de CastroHemos rescatado otro joven de nuestro Facebook ‘Jóvenes Artistas y Creadores’. Se llama Luis Núñez de Castro Torres y nació rodeado de arte, aunque esta palabra le parezca totalmente desvirtuada. Este joven artista, como tantos otros, espera vivir la vida haciendo lo que me gusta y tiene muy claro que intentará no chafar a nadie por el camino porque, según él, vivimos en un mundo en el que desde la institución más pequeña a la más grande parecen dedicados a sacrificar a todos los individuos en pos del mantenimiento de un sistema que no funciona. Para Luis, cualquier pequeño logro es una gran victoria.

¿Cómo, cuándo y por qué te introduces en el mundo del arte?

Mis padres estudiaron Bellas Artes y ambos hacían fotografía, modelado, dibujaban. Mi padre pinta paisajes. Siempre ha habido muchos libros de arte y cómics en casa y montones de material de dibujo con el que jugar. De hecho mis abuelos tenían una imprenta-papelería en la que pasaba las tardes al salir del colegio dibujando, jugando con plastelina y barro de modelar, leyendo y mirando libros. Digamos que más que introducirme en el mundo del arte nací en él, aunque no es el mismo mundo que el de esos parásitos de galerías e instituciones. El arte es algo más amplio que aquello que marcan ciertas tendencias. La palabra arte está tan pervertida, prostituida y mercantilizada que no me gusta usarla.

¿En qué consiste exactamente tu actual trabajo de ilustrador en publicaciones de difusión internacional?

Lo de “publicaciones de difusión internacional” es una expresión que queda muy bien en el currículo, pero que hace referencia simplemente a los diversos juegos de rol, estrategia y cartas en los que he trabajado como ilustrador, y que se publican en EEUU, Reino Unido, Francia, Alemania. También han sido reproducidas algunas obras mías en libros de la editorial australiana Ballistic publishing, especializada en arte digital.

Además, eres ‘concept artist’ para videojuegos y audiovisuales, ¿podrías explicarnos en qué consiste?

El ‘concept artist’ –no lo traduzco a “artista conceptual” ya que hace pensar en algo totalmente distinto de lo que es- es aquel que realiza de forma visual las primeras ideas, diseños, atmósferas, visualiza los conceptos que han de reflejarse en el producto final, explora posibilidades, etc. Luego suele pasar a manos de un técnico de 3D que probablemente cobrará 10 veces más que el ‘concept artist’ por realizarlo.

¿En qué otros proyectos artísticos te encuentras embarcado actualmente?

Una novela gráfica de 120 páginas que será publicada probablemente este año, por una editoral grande (tengo contrato firmado, asi que la cosa es segura, pero prefiero no mencionar el nombre de la editorial hasta que el libro no esté en imprenta). También estoy trabajando junto a Zoraida Zaro en una serie bimensual enfocada al público infantil-juvenil y publicada en la revista ‘Fiulet’. Además de colaboraciones y participaciones varias que van surgiendo. Hoy mismo me han propuesto otras dos novelas gráficas sendos guionistas.

Tributos a SkyDoll

¿En qué ha consistido tu evolución como artista desde que comienzas hasta hoy?

Partiendo del momento que tuve claro que quería dedicarme a alguna actividad artística (eso fue en 1º de BUP) digamos que estuve años perdiendo tiempo en nuestro maravilloso sistema educativo, donde no solo no te enseñan sino que además tampoco te dejan aprender, hasta que llegué a la facultad de bellas artes. Durante ese tiempo dibujaba cómics, hacía fancines… Luego entré con mucha ilusión a la facultad de Bellas Artes de Valencia. Ilusión que el primer año se vio truncada en un profundo cinismo hacia el mundo del arte, su gente y sus instituciones.

Por ejemplo, me atraía mucho la escultura, hasta que vi que en ese campo se valoraba más que cualquier otra cosa las habilidades de escalada social (con alguna excepción sobretodo entre el profesorado más veterano). Puede que con la pintura o el dibujo a veces sucediera lo mismo, pero al menos el profesorado parecía más digno y honesto. Eso si, conocí a estupendos compañeros y profesores y aprendí muchísimo durante los cinco años que duró aquello. El último mes de clase del último año de carrera tuve la suerte de enterarme de una oferta de trabajo como ilustrador para un juego de rol que ahora es bastante conocido (‘Anima’) realizado por un pequeño grupo de gente de Valencia, y que ya ha sido publicado en EEUU y varios países europeos.

¿Qué supuso esa primera incursión en el mundo de la ilustración?

Me abrió más puertas, eso si siempre en el campo de los juegos de rol y cartas, sector del que me gustaría salir, aunque no desvincularme. Hay una anécdota sobre este primer trabajo que siempre cuento para que no caiga en el olvido: en la facultad teníamos tablones de anuncios donde se colgaban ofertas de trabajo. Curiosamente las ofertas para ilustradores o dibujantes siempre desaparecían casi inmediatamente, ya que resulta que había un alumno que –para evitarse posibles competidores- las arrancaba y se las guardaba. Lo gracioso es que luego tampoco conseguía él esos trabajos, así que nos tuvo a todos perdiendo oportunidades durante varios años. Ya está difícil este mundillo como para encima tener que aguantar que los propios compañeros intenten pisotear a los demás. Esta historia sirve de recordatorio para intentar hacer las cosas bien y sin dañar a nadie, más allá de los valores tan ampliamente aceptados de competitividad y que “lo importante es el fin, no los medios”, que el neoliberalismo se ha encargado de que primen en el mundo actual.

¿De qué obra estás más orgulloso y por qué de todo lo realizado hasta el momento?

Es difícil elegir después de llevar tantos años dibujando, ya que le tengo cariño a muchas de las obras por diversos motivos. Pero he aquí una pequeña selección:
‘Naunet’. Es la portada de una pequeña recopilación de canciones del grupo que tuve hace tiempo. Me gusta por lo que significó y significa para mí y por la sencillez e impacto de la imagen. Es una obra en tinta china y postproducción digital.
Otra sería ‘Petirrojo’. Me encanta esta ilustración. Disfruto mucho dibujando animales y otros elementos de la naturaleza, y recreándome en sus detalles. Es el mismo dibujo, básicamente, pero en su versión muerta (con mosca incluida) y viva. La técnica utilizada es lápiz, acuarela y pintura digital.
Con ‘Tributo a SkyDoll’ disfruté mucho y quedé muy contento con el resultado. Aún disfruto viéndola, y me gustaría poder realizar más ilustraciones con la delicadeza de esta.
Por último, me gustaría destacar ‘Mise en Abîme’. El arte de este disco (aquí la portada en lápiz y final sin texto, podéis ver el resto en meabyme.blogspot.com) lo realicé hace poco y me encanta cómo quedó, tanto los originales a acuarela y lápiz, como las –apenas tratadas digitalmente- imágenes finales de portada, contraportada e interior. La satisfacción de tener un original delicado y bien trabajado en las manos no puede ser superado, a mi parecer, por la más impresionante imagen realizada digitalmente.

¿Qué ilustración te ha parecido la más difícil de realizar y por qué? ¿En qué consistió el proceso?

Toda obra conlleva su dificultad, ya que sin retos la cosa pierde su gracia, pero si tuviera que elegir me quedaría con dos de ellas por diferentes razones.
‘Samurai Crab’, con esta ilustración del 2009 me planteé el reto de comenzar a utilizar un proceso que es el que vengo usando desde entonces para la mayor parte de ilustraciones. Quería recuperar el uso de la línea descriptiva, del detalle en el dibujo. Eso puede parecer algo fácil, pero no lo es si tratas de dibujar algo que no tienes delante (ni en foto) de la misma forma que lo harías cuando dibujas del natural. A eso súmale el hecho tener que investigar la estructura de las armaduras japonesas (aunque la que vayas a realizar sea fantasiosa, siempre viene bien saber algo acerca de las capas de ropa, tipos de nudos, posibles materiales, etc.).

Además de la línea pretendía retomar los materiales tradicionales, pero sin alejarme mucho del uso de la pintura digital, ya que es una potente herramienta, sobre todo cuando te enfrentas a fechas de entrega, posibles cambios de última hora y otros contratiempos. Tras el dibujo a lápiz, lo trabajo con acuarelas y acrílicos, sin preocuparme mucho la precisión, que ya la da la propia línea. Después de eso, escaneado y a trabajar sobre el dibujo en el Corel Painter hasta terminarlo. Se podría decir que fue de las más difíciles de realizar en su momento, pero por el cambio de enfoque y técnica, más que nada.

Samurai Crac

¿Y la otra?

‘Companion cover’. Es otra ilustración complicada. Fue una portada que realicé hace cosa de un año más o menos y que me trajo muchos quebraderos de cabeza. Principalmente fue por tratarse de un paisaje en el que varias de las presuposiciones perceptivas no funcionaban al tratarse de un mundo alienígena. Por una parte, el tamaño de las escaleras debía de ser desproporcionadamente grande, pero los personajes no podían parecer diminutos, así que, además de una vegetación con un tamaño más cercano al de los personajes, tenía que dejar claro con el color la profundidad de la locura de perspectivas que me monté ahí. Lo cual nos lleva al segundo problema: que al tratarse de un mundo alienígena no quería que la atmósfera actuara de la misma forma que la nuestra, enfriando los colores en la distancia, ya que además hay una enorme luna en el cielo. Así que tenemos un fondo más cálido que el primer plano, con unas figuras más pequeñas que un elemento de fondo desproporcionado. Y aún así no quedó mal, pese a un exceso de detalle superfluo. Eso si, llegué a aborrecer la pintura digital después de tantos años usándola.

¿En qué te inspiras a la hora de crear?

En la obra de pintores e ilustradores, fotógrafos, cineastas, músicos, la naturaleza y el amor. También en las cosas malas que hay en el mundo y en la sociedad: la rabia y cualquier otro sentimiento negativo que te provoque la visión de la humanidad y sus males, ya que pueden darse la vuelta y servir de impulso creativo.

¿Cómo defines tu estilo? ¿Qué te hace ser el mejor original de ti mismo?

Desde que entré en contacto directo con la práctica de la pintura siempre he tenido la dicotomía línea-mancha, dibujo contra pintura, el deseo de solucionar las imágenes mediante manchas o hacerlo mediante líneas, donde el color ayuda a definir pero no es la base del lenguaje. Intento que ambas coexistan, pero va por temporadas. A veces una de las partes gana la batalla aplastantemente. Casi siempre es la línea, ya que al fin y al cabo es el lenguaje básico que todos aprendemos cuando de pequeños nos dan una tiza o un rotulador… pese a que la línea sea una de las mayores abstracciones utilizadas en la representación artística: las líneas no existen en la naturaleza. Son una construcción mental fruto de nuestra concepción (aprendida) del mundo como un conjunto de objetos aislados (contornos=líneas).

¿En qué otros campos artísticos te gustaría introducirte?

En estos momentos estoy volviendo a mi primer amor: el cómic, y tengo intención de retomar la pintura en cuanto la relación entre horas trabajadas y dinero ganado me permita hacer algo más que ilustrar para lo que salga. También me encantaría abordar otros sectores de ilustración más allá de los juegos de fantasía y scifi, campos en los que se permita una mayor libertad y variedad técnica y artística. Me encantaría dedicarme a algo relacionado con el mundo de la música: carteles, portadas, revistas musicales…

¿De qué manera te apetecería reinventarte?

Yéndome a una isla tropical desierta, a vivir en la selva y preocuparme solo de la supervivencia básica. Podría entretenerme dibujando en la arena, las rocas y la corteza de los árboles. Seguramente duraría solo unos pocos días antes de morir de cualquier manera absurda (ríe).

Companion cover