Ana Álvarez-Errecalde es una joven artista que hemos encontrado en nuestro Facebook ‘Jóvenes artistas y creadores’. Y destaca, vaya si destaca, sólo hay que ver las obras que cuelga en su web para darse cuenta del la originalidad, la profundidad y el talento de esta joven creadora. ¿Y quién es Ana Álvarez-Errecalde? Pues siguiendo su propia definición (se ve que tampoco le falta humor
) “dícese de un ser con muchísimas preguntas en busca de respuestas: ANÁ-rquica, ANA-lítica y ANA-creóntica”.
¿Cuál es tu formación? ¿Cómo comienzas en el mundo del arte?
Estudié cinematografía en Buenos Aires y obtuve una beca para realizar cortometrajes en Nueva York, al año me convertí en madre y con sorpresa descubrí que mi hijo era un nene distinto a los de las portadas de revistas y anuncios publicitarios. Tenía un grave problema neurológico y a mis 26 años dejé todo para acompañarlo en lo que se suponía sería una vida extremadamente breve. A partir de ahí, me abracé a una cámara fotográfica y no volví a separarme. Comencé realizando autorretratos y retratando a mi hijo. Primero fue la necesidad de canalizar a través del arte mi parte creativa. Luego comencé a plasmar otras cosas como el aislamiento, los hitos que hacen que la vida se moldee en formas específicas, las heridas que cubrimos, el éxito que proyectamos, etc.
¿Por qué disciplinas artísticas te decantas? ¿Por qué estas y no otras?
Por ahora por la fotografía, el vídeo y la instalación. También voy explorando nuevas vertientes según las exigencias de cada nueva idea.

Entre tus proyectos encontramos ‘MORE STORE/Tallas’. ¿En qué consiste y qué reflexión conlleva?
‘MORE STORE/tallas’ combina la instalación, fotografía y vídeo emulando una boutique de lujo donde imágenes de más de 40 mujeres de todas partes del mundo (Camerún, Costa Rica, Brasil, Holanda, Islandia, etc.), de diferentes edades (desde los 18 a los 75 años) y de distinta constitución física se exhiben en forma de trajes.
‘MORE STORE/tallas’ invita a reflexionar sobre el valor del cuerpo dentro de parámetros arbitrarios como es el país de origen (Made in) y la manipulación de la estética popular. Ironiza sobre el valor que percibimos tener como individuos cuando todo lo que somos, especialmente nuestra propia humanidad, se reduce a la presión social que nos agrega a los haberes del sistema de mercado. El proyecto nos invita a ponernos de forma literal y metafórica en la piel del otro.
‘Cesárea, más allá de la herida’ es un trabajo realmente original. ¿Qué has querido expresar con él?
Fue el único proyecto que he realizado a partir de una invitación externa. Gente de la ‘Asociación El Parto es Nuestro’ había visto mi autorretrato de parto, el díptico ‘El Nacimiento de mi Hija’, que había sido publicado en el suplemento ‘Culturas’ de La Vanguardia. Me propusieron realizar un trabajo en torno a la cicatriz que sirviera como punto de partida a un debate en torno al abuso de la práctica de cesáreas en España, donde se calcula que anualmente100.000 madres son intervenidas quirúrgicamente para dar a luz, estimándose que en la mitad de los casos la cesárea es innecesarea (la OMS recomienda que no sobrepase el 15% de los partos). Me impactó mucho la propuesta porque, a pesar de que mis hijos nacieron en casa en partos plenos, intensos y respetados, yo nací por cesárea y nunca le había preguntado a mi madre el porqué de la intervención ni las razones y circunstancias de sus seis partos vaginales anteriores a mi nacimiento.
¿Te ha marcado realizar este trabajo?
Me gustó mucho realizarlo porque tenía un punto autobiográfico común al resto de mis proyectos y a la vez, representaba un desafío: honrar otras historias. En muchos casos, si un hijo está bien, la madre siente que no puede permitirse la reflexión sobre sus propios sentimientos.
Con la serie quise mostrar el proceso que implica una herida, desde el sangrado y la angustia hasta la aceptación. La cicatrización tanto física como emocional, y el poderío que genera tomar responsabilidad por lo vivido, poder brindar información a nuevas generaciones, poder compartir experiencias y sembrar semillas de cambio.
A nivel artístico partí de una fotografía que recrea la obra ‘El Origen del Mundo’ de Coubert, parodiando el nuevo origen del mundo, mayormente por cesárea. Con cada fotografía fui integrando en las imágenes la historia de cada modelo fotografiada.
‘Cesárea, más allá de la Herida’ quedó plasmado en un libro editado por Ob Stare, y fue una experiencia sumamente enriquecedora por la posibilidad de visibilizar tantas historias calladas.

Sin embargo, con ‘Egología’ has realizado un álbum familiar propio que te define y te identifica. ¿Quiénes son las personas que fotografías? ¿Qué has querido rescatar con estas instantáneas?
En ‘Egología’ hago referencia al estudio del yo (ego). Las personas a las que fotografío son las de mi entorno familiar más cercano: mis padres, mis hijos, mi pareja. Con esta serie busco desafiar la edición exitista que hacemos del álbum familiar. Hoy lo que es el libro con las fotos pegadas ha pasado a la historia, pero continuamos editando nuestra vida en plataformas digitales del tipo Facebook.
Proyectamos una imagen de nosotros que no suele ser la que más nos identifica. Hechos profundos como el amor, la enfermedad, la muerte, el deseo, normalmente quedan “fuera de cuadro” y sólo nos enfocamos en ceremonias, situaciones banales y el logro que conlleva poder mostrar el sitio donde nos vamos de vacaciones.
Con ‘Alquimia’ logras un homenaje cuanto menos original a Bany Álvarez-Errecalde, una de tus hermanas, que ha fallecido. ¿Te ha marcado esta pérdida de alguna manera a la hora de expresar con tu arte? ¿Qué significa para ti este trabajo?
La muerte de mi hermana me ha marcado profundamente y es inevitable que la experiencia vivida se refleje en todo lo que hago. Con ‘Alquimia’ quise retratar la ausencia. Enfocarme en la ausencia, el vacío, la falta. Y a la vez quise retratar la presencia invisible, eterna e irremplazable. En este sentido, quise realizar un trabajo en colaboración con mi hermana utilizando uno de sus poemas como punto de partida de mi obra.
El arte tiene el poder alquímico de la trascendencia. Realizar una obra en conjunto es mi homenaje a ella, pero a la vez se convierte en una ceremonia que me permite la posibilidad de un reencuentro y de una despedida, la trascendencia al espacio y al tiempo.
Ante la muerte muchas veces, en nuestra cultura, intentamos sobreponernos haciendo que la vida continúe. Probablemente es necesario para la supervivencia, pero a la vez este querer seguir inmunes al dolor no deja de ser un recurso que considero absurdo e improvisado, a pesar de lo previsible que es la muerte como circunstancia de nuestra vida.

‘DSD, islas migrantes’ rezuma originalidad por los cuatro costados. ¿Puedes explicarnos este proyecto?
Son dípticos realizados a inmigrantes de Bangladesh, Pakistán, Perú, Ecuador, Nicaragua, Marruecos, etc., que sobreviven con pseudoempleos en Barcelona. Con este proyecto quise retomar el concepto de las antiguas fotos de estudio, donde las personas se retrataban dentro de un fondo idílico para guardar en su recuerdo y en el de sus parientes y amigos una imagen que proyecte una vida digna, próspera y feliz. Retraté a cada persona dentro de un fondo basado en las expectativas que tenían al emigrar y luego los fotografié sobre ese fondo, pero dejando ver el contexto real de sus trabajos. Recopilé breves testimonios de cada protagonista. La idea de ‘islas’ surge de un factor común a todos los emigrados: el hermetismo a la hora de enfrentar un cambio de cultura, códigos, idiomas… y el convivir a diario con el miedo sin poder compartirlo con los más amados porque al emigrar lo primero que uno mete en la maleta es la responsabilidad de no preocupar a los que quedan.
La obra tiene también una característica autobiográfica puesto que fui inmigrante ilegal en dos países. Como en el total de mi trabajo, también aquí me interesa cuestionar el doble discurso entre lo que somos y lo que aparentamos.
En ‘Dualidades’ aparecen pájaros enjaulados de las formas más inverosímiles. ¿Qué significa?
Recurrí al pájaro como un símbolo abierto de todo lo que no podemos o no nos permitimos dejar fluir. Más allá de mis propias interpretaciones y motivaciones al hacer la obra, me gustó el recurso narrativo por las posibilidades que ofrece de establecer nuevas interpretaciones con cada espectador.



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