Fuente: Alejandro Cabrera

Fuente: Alejandro Cabrera

Llama la atención con cada trabajo que realiza. Sus canciones y sus obras cinematográficas transmiten unas sensaciones y sentimientos que vienen de lo más hondo de su ser; y es que, a pesar de su corta edad, Hugo Martín Cuervo tiene muy claro qué es lo quiere.

No llega a la treintena y ya cuenta con varios premios a sus espaldas. Desde muy pequeño ya apuntaba maneras; de hecho ha tenido la suerte de crecer rodeado de cámaras y focos. Hijo de especialista en sonido y músico, y sobrino de  fotógrafo de cine (toda una baza para empezar en el mundo del cine y de la música), por sí solo ha llegado a hacerse un hueco, yendo pasito a pasito y con pies de plomo.

¿Alguna vez te has sentido juzgado por ser quién eres?

Bueno. Me he sentido juzgado por ser muy joven. Ha sido muy difícil en algunos momentos. Me costaba hacerme respetar, aunque comprendo que es complicado depositar tanta responsabilidad en alguien al que doblas la edad. Respecto a sentirme juzgado por mis vínculos, el cine ha sido siempre un trabajo muy familiar hasta la irrupción ahora de las escuelas. Los pocos que sabían que mi productor y socio en Azotea Films es mi padre, lo veían con normalidad. Pero siempre hemos intentado ocultarlo para evitar suspicacias: ¡Me acostumbré a llamarle por su nombre hace una década!

¿Con cuál de tus trabajos has disfrutado más?

La verdad es que “La vida que me queda” fue el corto en el que más tiempo y esfuerzo invertí, incluso dinero. Es un trabajo muy especial para mi y al que me siento muy apegado por lo que me une con el personaje y con su forma de ver la vida.

A día de hoy, si tengo que verlo, no sufro con el resultado. Uno siempre desearía cambiar cosas de su propio trabajo e incluso lo llega a detestar. A mi me pasa en general con todos mis proyectos, pero este sigue teniendo algo especial. Y luego, por supuesto, siempre se está más satisfecho con el último trabajo realizado, como es el caso de “Someone like you”. Una vez acabados, me dedico a fijarme en todo aquello que creo que debo mejorar.

Manuela Paso, Willy Toledo e Imanol Arias son algunos de los actores que han protagonizado tus cortometrajes y que te doblan la edad. ¿Cómo aceptan recibir órdenes de un director tan joven?

Pues lo cierto es que muy bien. Son unos absolutos profesionales y no miran la edad de quien les habla, sino sus ideas. Trabajar con Imanol, por ejemplo, fue maravilloso. En cuanto le envié el guión se mostró muy dispuesto con el proyecto. Él sabía de sobra que yo estaba en un momento crucial y que los nervios eran tremendos, así que recuerdo muy bien que en todo momento me decía “estoy aquí para hacer lo que tú quieras y necesites”. No se puede comenzar mejor.

No superas los 30 años y ya has ganado premios muy destacados en el mundo del cine, además de haber sido nominado a los Goya. Sin duda algo que no se ve todos los días y que puede llegar a impresionar a jóvenes de tu edad que no pueden demostrar su valía como consecuencia de la crisis. ¿Cómo ha encajado esto la gente que te rodea en tu vida cotidiana? ¿Crees qué suscitas envidia?

Bueno, no dejo de ser un joven más, sólo que con un trabajo quizás más vistoso que el de los demás. Y que también está sufriendo bastante con la crisis, por cierto. Aunque vivir del cine es considerado como algo muy atractivo, lo cierto es que se convierte en una forma de vida normal. No creo que suscite envidias, o quizá lo espero.

A lo mejor la vida que más ha cambiado es la de mi madre, que en  cuatro años ha pasado de lamentarse de que su hijo dejase de estudiar a ir proclamando a los cuatro vientos a qué me dedico, abanderando todo con ese incondicional orgullo materno con el que se caracterizan las madres. Pero poco más, por suerte.

Hemos comprobado que en Internet figuras como director de cortometrajes, pero poca gente sabe que además eres un cantautor reconocido. ¿Con qué faceta te sientes más realizado?

Bueno, en parte me gusta separar ambas cosas, de ahí el utilizar el pseudónimo de “Sethler” para mi faceta musical. Quiero que ambas facetas estén bien diferenciadas. Cuando comienzo a cantar y a tocar me transformo en lo que es Sethler, alguien que trata de contar historias o intentar transmitir algo a los demás y al mismo tiempo sacar lo que llevo dentro, que sirve mucho como autocrítica y terapia. Por eso no podría quedarme con ninguna faceta y espero tirarme toda la vida haciendo las dos cosas en paralelo.

¿Qué crítica constructiva te ha dolido más y cuál te ha ayudado más en tu formación en el mundo de la interpretación y de la música?

La música y el pop más concretamente, me parece una cultura que está muy interiorizada en todo el mundo. Eso provoca que la gente tenga instantáneamente opiniones muy claras acerca de lo que está oyendo. Eso crea una especie de necesidad de etiquetar las cosas en categorías musicales.

Siempre me ha resultado muy incómodo meterme en una de ellas, y a veces he llevado mal que por sonar de una u otra forma, te encasillen en un género u otro. Yo creo que hago canciones, simple y llanamente, y las hago de muchos tipos distintos.

Aún no he encontrado mi sitio y estoy empezando, con lo cual a veces es muy fácil caer en dejes o en influencias de los artistas que admiras. Lo reconozco y lo admito, y me ayuda mucho a buscar  mi voz más personal. Aparte nunca olvido que mi abuela, gran cantante y de familia de ilustres cantantes domésticos, me dice siempre: “¿Por qué cantas así con la boca pequeña? ¡Ábrela bien!”

¿Crees que los jóvenes talentos como tú reciben la suficiente ayuda para poder hacerse hueco en el difícil mundo del arte?

Creo que se podría hacer mucho más de lo que se hace, aunque también entiendo que es un mal momento para todos y que tampoco deberíamos quejarnos. También pienso que se potencia bastante lo novedoso y lo joven como búsqueda continua de una renovación. Esto a veces es demasiado exigente y devora artistas hasta convertirlos en pasado demasiado pronto, pero no deja de ser una ventaja esa búsqueda del talento joven.

¿Qué les aconsejarías a aquellos jóvenes con alguna virtud que no la demuestran por cobardía o miedo al fracaso?

No se puede tener miedo a fracasar. Hay que hacer esto por uno mismo, como forma de encontrarse. Los resultados no se pueden controlar, por lo tanto, no se debe depender de ellos.

En septiembre lanzas nuevo disco… Háblanos sobre él. ¿Qué nos podremos encontrar en sus letras?

¡Pues sí! Estoy muy feliz porque ha sido un proceso muy largo, de un año casi, y verlo acabado es toda una satisfacción. He tenido una vez más, muchísima suerte, y he contado con la ayuda de unos profesionales increíbles como Toni Brunet, que ha sido el productor y artífice de todo el sonido y es un absoluto genio. Esto se completa con la gran ayuda de los músicos Jorge García, mi batería favorito que se ha prestado para dar vida a mis canciones, y de Jesús Alcañíz, gran maestro de la mezcla.

Con todo esto hemos conseguido que el sonido vaya mucho mas allá de lo que me imaginaba cuando comencé el disco, que tendrá por nombre “Batalla”, la primera pieza de una trilogía que se completará con “Negociación” y “Tregua”.

Y aunque hay de todo en las canciones, hay mucho sobre la batalla, que son las relaciones con otra persona o con el entorno. De la lucha que hay con uno mismo y con lo que le rodea, y como juega todo eso. También hay algunas canciones como “Dueña del otoño” o “Non para de llover”, muy influidas por mi tierra, Asturias, y que ahondan mucho en la naturaleza o en enamorarse de esos elementos.

El disco, que consta de doce canciones, estará disponible para su descarga totalmente gratuita en nuestra pagina web www.sethler.com

¿Nos sorprenderás  próximamente con algún nuevo proyecto cinematográfico?

Pues ando dándole vueltas a rodar un corto con bajo presupuesto, y que podría ser protagonizado por dos actores que me son viejos conocidos. No obstante, quiero encarar, antes o después, mi primer largometraje.

Fuente: Alejandro Cabrera