
Foto: Galería ADN
Eugenio Merino está lleno de ideas que algunos consideran irreverentes, pero cuando hablas con él te das cuenta de que su intención es otra: el conectar con el espectador y sacarle una sonrisa. Sin la búsqueda de polémica que se le atribuye, su capacidad creativa destaca dentro del panorama artístico español. Ha estado en Arco y hemos hablado con él.
¿De dónde sacas las ideas para hacer tus obras?
De cualquier sitio… De un periódico, de la actualidad, de una conversación, de la sugerencia de un amigo… Todo vale.
Has pasado por todas las técnicas: pintura, escultura, dibujo… ¿Te gusta ir cambiando?
Sí, todo evoluciona. Acabé la carrera de Bellas Artes e hice la especialidad de pintura y con ella empecé. Pero hace 4 o 5 años me empezó a interesar también la escultura y me pasé a probarla. Y efectivamente, voy alternando técnicas. Porque, además, cuando llevo mucho tiempo con una técnica me aburro y entonces cambio a otra; si acabo de hacer una megaescultura me apetece más hacer algo de pintura, etc. Es un poco relación amor-odio con todas ellas.
Pero a pesar de que las técnicas cambian, ¿en qué crees que se parecen todas tus obras sean pintura, escultura..?
Todas tienen todo en común. Trabajo con ideas, así que la idea es la que te pide el medio. Si estoy trabajando una idea que tiene que ir con libros, pues haré una escultura, así de sencillo.
Hablando de la escultura que has traído a Arco… cuéntame cómo surgió la idea.
El tema religioso siempre me ha gustado tocarlo, y entonces, de vez en cuando, hago alguna cosilla. Esta idea surgió trabajando, tan sencillo como que la trabajé en Photoshop, vi cómo quedaría, me gustó y me puse con ella.
¿De qué material está hecha?
De silicona, fibra, poliéster, pelo humano, ropa, libros, hierro y una peana de madera.
Pues por las dimensiones, debes tener un taller en tu casa bastante grande…
No, no lo hago todo yo, voy encargando las partes que no puedo hacer.
Para que las caras tengan un aspecto tan humano y en muchos casos para que se parezcan tanto al personaje que representas, ¿te encargarás tú de darles forma?
Sí, yo hago el modelo en barro, luego sacamos el molde, luego el positivo, lo pintamos, le ponemos el pelo… En el caso de esta escultura en concreto, yo he hecho las cabezas, las caras, me he dedicado sobre todo a pintarlas, vestirlas, etc. Pero me han ayudado a hacer los cuerpos.
Tu obra en general tiene un punto de crítica política y social, pero a base de humor e ironía. ¿Qué temas son los que te interesa llevar a tus obras?
Casi todo temas cotidianos. Este año he querido que fuera un tema religioso, pero el año pasado fue el suicidio de Damien Hirst (que por cierto es un artista que me gusta mucho) y el anterior Fidel Castro representado como zombi.
Está claro que suscitas polémica con tus obras, y ésta que has traído a Arco también ha levantado muchos comentarios…
Yo hago lo que hago y luego pasa lo que pasa. Yo esto lo hago y mi idea no es que todo el mundo esté “chocado”, ni provocarles. No sé, yo siempre he hecho estas cosas, lo que me gusta es ponerme como espectador y pensar en lo que me gustaría ver. Entonces hago la pieza y pienso que al espectador le podría interesar verlo. No pienso en el espectador como alguien que no tiene nada que ver conmigo, sino que pienso en él como si fuera yo mismo y con qué me gustaría disfrutar.
¿Cuál es la reacción que más te gusta observar en el público que contempla tus obras?
Que disfruten la pieza, que la entiendan, que les sugiera algo, que les impacte, emocione… y en general que les haga reaccionar.
Bueno, ¿y cómo es el proceso de creación en tu día a día?
Me levanto a las seis de la mañana, hago ejercicio, desayuno, me ducho y me pongo a trabajar. Me pongo delante de un ordenador y frente a él empiezas a tener ideas, a trabajar con Photoshop para tener una imagen de lo que vas a hacer. Y una vez que tienes la imagen, calculas cuánto te va a costar, y una vez que lo tienes calculado, pues ya te pones. Suelo acabar a las siete de la tarde y el fin de semana no trabajo. Así que un horario bastante normal.
De todas tus obras, ¿cuál representa más para ti tu forma de entender el arte?
En general creo que todas son lo que yo soy, lo que me apetece ser y lo que me apetece ver. No he hecho ninguna que no me apeteciera. El truco de esto es hacer lo que te apetece de verdad. Si no, no tiene sentido, porque el hacer una escultura no es un trabajo agradecido, requiere muchas horas de trabajo y de esfuerzo, te pones una mascarilla, empiezas a usar resinas… y realmente te tiene que gustar lo que representa, el resultado final.
Tu obra gusta aquí y en el extranjero y te da la posibilidad de vivir de ella, teniendo en cuenta lo difícil que es hacerlo del arte…
Es cuestión de suerte y de que funcione. Hay veces que funciona mejor, otras peor… Es un poco una lotería.
Porque también expones fuera de España, ¿qué tienes próximamente?
Tengo una cerca de Bruselas en marzo y acabo de venir de Bolonia.


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