Aleix Saló es ilustrador, dibujante y humorista gráfico. Estudia Arquitectura, tiene 26 años, se dedica al dibujo y la ilustración desde los 16 y ha colaborado con medios como la revista El Jueves, el diario ADN o la Generalitat de Catalunya, con los que ha publicado sus ilustraciones y dibujos. Su obra refleja una sutil combinación de crítica social y humor, que él mismo compara con Forges o Quino. Ya ha publicado su primer libro, a caballo entre la viñeta y el cómic, La Generación Burbuja (Glénat, 2009).

Hemos conversado con él para que nos hable de sus proyectos.

aleixsalo(3)Aleix, ¿cuándo supiste que querías dedicarte profesionalmente a la ilustración? ¿Es tu plan de futuro a largo plazo, o te centrarás en la arquitectura después de terminar la carrera?

El dibujo empezó como un “hobbie” y nunca pretendí convertirlo en profesión, al menos voluntariamente. Pero el hecho de que me tomara muy en serio cada una de las colaboraciones en prensa que he ido haciendo los últimos años me ha llevado a este punto.
Mi plan de futuro siempre ha sido la Arquitectura, una profesión con mucho más prestigio y estabilidad. O al menos eso pensaba hasta hace poco. Porque la crisis actual  ha dejado el mercado laboral patas arriba, y veo cómo la estabilidad que tengo ahora con el dibujo tardaré años en alcanzarla con la Arquitectura.
La verdad es que ahora mismo estoy viviendo al día, laboralmente hablando, y no sabría darte una respuesta clara. Tengo un futuro muy abierto. Y ahí está la magia.

¿Qué referencias y fuentes de inspiración te han servido a lo largo de estos diez años que llevas dedicándote a la ilustración y el dibujo?

Mis referencias provienen de las noticias de actualidad, no por elección propia, sino por las exigencias del formato en el que trabajo, la viñeta de prensa. Para que os hagáis una idea, lo mío es como una columna de opinión, pero dibujada. Así las cosas, las fuentes de inspiración son casi infinitas, y cada día aparecen nuevos temas que tratar. Últimamente la corrupción política me está dando bastante chicha. A los “viñetistas” nos interesa una actualidad cuanto más convulsa, mejor.

¿Qué es lo que pretende transmitir tu obra?

Más que transmitir, lo que intento es despertar una reacción en el lector, la que sea. Con el humor como anzuelo, cada viñeta tiene como único fin crear debate y polémica. Proyecto cada obra, no como un mecanismo de evasión para el público, sino como una pequeña catarsis para desdramatizar los temas de la actualidad, aún haciendo hincapié en ellos.

¿Te sentiste apoyado cuando decidiste dedicarte profesionalmente al dibujo? ¿Crees que resulta difícil abrirse paso y comenzar a “ganarse la vida” con esto?

Siempre me he planteado el dibujo desde la óptica de mercado. Es una profesión, para mi, tan sujeta a las leyes del mercado laboral como la de zapatero o herrero. Tú haces un producto para un cliente (el periódico, la revista…) y tienes que cumplir unas reglas de calidad, precio y calendario, a poder ser, mejor que la competencia. En este contexto, los apoyos no me dan de comer. Lo que necesito son clientes y encargos. Quizás esta mentalidad puede sonar fría tratándose de una profesión creativa, pero creo que las cosas me han ido bien precisamente por seguir esas reglas.
Una vez cumplidos esos mínimos, me doy margen a mi mismo para recrearme en aspectos más artísticos, que también me preocupan.
En conclusión, ganarse la vida en esto es tan fácil o tan difícil como con otra profesión. Tan sólo necesitas tomártelo en serio y nunca, nunca jamás trabajar gratis. Lo digo para los que se sientan seducidos por el aura del mundo underground, un mundo creativamente muy interesante pero del que raramente salen carreras profesionales largas y estables.

En tu opinión ¿ofrece Internet nuevas y mejores oportunidades para el lanzamiento del trabajo de jóvenes artistas? ¿Crees que deberían existir en la red más espacios encaminados a lograr esto?

Efectivamente, la red es un campo (aún muy virgen) en el que hoy día es imprescindible estar presente. Yo personalmente, intento cuidar mucho mi blog y mis cuentas en redes sociales.
Me ayudan a dar proyección a mi trabajo y me facilitan el proceso de mostrar mi trabajo a futuros clientes. Aún más cuando se trata de un formato como la viñeta, que es idóneo para la red: se distribuye con gran rapidez por mail o por blogs, y es de rápido consumo.
Dicho esto, he de reconocer que aún no he conseguido ningún encargo vía internet. Al menos exclusivamente. Continúa siendo básico cuidar las relaciones personales en el entorno laboral. En otras palabras: actualmente el cliente puede descubrirte por internet, pero para contratarte es imprescindible que te conozca en persona.

Para terminar, ¿cuáles son tus aspiraciones respecto a tu faceta de ilustrador y dibujante?

Hablando en general, simplemente aspiro, como cualquier creativo, a cierto reconocimiento profesional, que me permita vivir con estabilidad y me de margen para dedicarme a proyectos menos rentables pero más gratificantes. Y como mi trabajo, como os decía antes, está muy sujeto a aquello que me ofrece el mercado, pues no me preocupa mucho el formato en el que trabaje en un futuro. Puede ser viñeta, cómic, decoración, diseño, exposiciones… qué más da. Si intentara marcar demasiado el trayecto dejaría de tener gracia. La temporalidad y los cambios están ya tan grabados en mi ADN (como en el del resto de mi generación) que para mi ya forman parte del juego, e incluso creo que lo hace más interesante.