A David Casacuberta no le gusta la palabra ‘Comisario’ de exposición, se define mejor como “autor de expos” y es la mano que ha movido y creado la exposición Vida Extra, inaugurada recientemente en el Espai Cultural Caja Madrid (Barcelona) y que trata (como ya te contamos en otro post) sobre por qué no podemos vivir sin los videojuegos.

Este profesor de filosofía de la ciencia en la Universidad Autónoma de Barcelona investiga sobre los impactos sociales y cognitivos de las TIC, y ha recibido el premio Eusebi Colomer de la Fundación Epson al mejor ensayo sobre los aspectos sociales, antropológicos, filosóficos o éticos relacionados con la nueva sociedad tecnológica con su libro “Creación colectiva”. Manifiesta que le ha agradado participar como “autor de expos” relacionadas con nuevas tecnologías, por lo multidisciplinaria que es dicha actividad. Él mismo afirma:

“Las experiencias son variadas, pero lo que me gusta más el carácter interdisciplinario que tiene organizar un evento de este tipo: hay que hablar con diseñadores, documentalistas, artistas, programadores de web, montadores, etc. Se aprende mucho en esos procesos”.

También Casacuberta destaca que él no invita a artistas a presentar su obra y a comisariarla, pues su trabajo se parece más a escribir un libro, sólo que es un libro escrito por muchas manos: diseñadores, programadores, etc.

Sobre qué le dejo la exposición Vida Extra comenta que:

“La fascinación de ver un documento de texto convertido finalmente en una exposición, con fotos, esquemas, cartelas, interactivos, hechas de forma colectiva por mucha gente, lo que me atrae es la posibilidad de introducir al público a temas nuevos: en este caso, las implicaciones sociales de los videojuegos”.

Si bien su vida profesional esta relacionada con las tecnologías, David Casacuberta  no considera que las mismas sean una expresión de arte.

“Creo que con la tecnología se puede hacer arte, y de hecho hay muy buenos ejemplos de artistas contemporáneos que hacen proyectos en red, construyen instalaciones interactivas con sensores, trabajan con científicos para desarrollar proyectos, pero no creo que la tecnología en sí misma puede ser considerada arte. Immanuel Kant caracterizó -de forma muy apropiada creo yo- el arte como “agrado desinteresado”. En el momento en que algo nos gusta porque resulta útil, deja de ser arte. El arte, pues, debería fascinarnos por él mismo, independientemente de la función que tenga el objeto”.

Para concluir con la entrevista al Blog de la Obra Social Caja Madrid, le preguntamos a Casacuberta –que junto a su amigo Marco Bellonzi posee un grupo de arte digital llamado ‘santo file‘- si él consideraba que los impresos desaparecerán y esto nos respondió:

“No creo que desaparezcan en un futuro inmediato. El libro no es solo un soporte para letras. Tiene su forma, su portada, hasta su olor, si me apura. Precisamente pienso que en una época en la que nuestro trabajo está tan asociada  a las computadoras y sus pantallas, aún se disfruta más teniendo un libro en las manos”.