Foto: Pablo Lozano y Elena Yotti

Foto: Pablo Lozano y Elena Yotti

Elena Yotti y Pablo Lozano han sido los segundos ganadores del ‘Premio de Carteles 2010′ de la Obra Social Caja Madrid, que este año se centraba en un problema social tan duro como la violencia de género. Su cartel, aunque con pocas palabras, dice mucho. Júzgalo tú mismo y conoce a sus creadores.

Sois unos de los 3 ganadores del concurso de carteles 2010 de la Obra Social de Caja Madrid. La temática este año no era sencilla. ¿Fue difícil encontrar la forma de expresaros sin caer en el morbo o la agresividad?

‘Sólo tú’ pretendía ser una llamada de atención que se apoyase más en un susurro que en un grito.  Alzar la voz para denunciar una realidad tan terrible como es la de las víctimas de la violencia de género, es necesario, pero temíamos que un exceso en el ruido de nuestras formas alejasen de nuestro objetivo a aquellas personas que apenas son capaces de reconocer su condición de víctimas.

En nuestra opinión, el esfuerzo  por encontrar un camino  que nos permitiese abordar este tema con delicadeza fue la parte más bonita y edificante de todo el proceso de creación.

¿Cómo conocisteis las bases del concurso?

Pablo: Yo había participado en las dos ediciones anteriores a título personal. La  primera vez que supe de la existencia de este certamen fue a través de Internet.

¿Cómo llegáis a la idea del cartel?

Comenzamos por una lluvia de ideas, dibujamos bocetos y sobre todo hablamos y hablamos muchísimo del tema, ya no sólo desde una perspectiva gráfica sino también desde una visión psicosociológica, identificando lo que de verdad sentíamos que necesitábamos compartir  y por qué.

Una vez identificada la idea que deseábamos transmitir colocamos dos palabras que, de forma aislada, estuvieran exentas de implicaciones, en un escenario que, por sí solo, nos pudiera inclinar tanto a la ternura como al drama, tanto a la pasión como al descanso. La predominancia del color blanco en el cartel era también una apuesta por la neutralidad o la ambigüedad que sólo es rota por el rojo intenso de la cabecera. Con el empleo de este color rojo buscábamos captar la atención del observador sin obligarle a llegar a conclusiones precipitadas ya que podría evocar pasión, vitalidad o amor, tanto como sangre, violencia y dolor. El texto “No a la violencia de género”, está situado al pie del cartel dejando deliberadamente mucho aire en la mitad del mismo para que este pudiera convertirse en un espacio de reflexión.

Al contemplar la escena final, nuestras dos palabras echaron a andar solas por aquellas sábanas y empezaron a contarnos historias de terror e intimidad hasta quedarse roncas. Fue entonces cuando concluimos que habíamos encontrado el modo de expresar aquello que deseábamos compartir.

Habéis sido dos personas trabajando sobre el mismo proyecto. ¿Qué pensáis que le ha aportado el uno al otro? ¿Os complementáis?

Pablo: Elena me ha aportado saber enfocar una idea a la temática que desde el principio me pareció muy difícil. Las primeras propuestas que se me ocurrieron fueron desechadas al caer en lo obvio o en planteamientos gráficos que, luego comprobamos, no eran especialmente originales. Y a la segunda pregunta diría que sí.

Elena: Sin duda alguna yo también creo que nos complementamos muy bien. Nuestra cabeza y nuestra sensibilidad funcionan de un modo casi opuesto. Pablo es mucho más analítico y atento a los detalles. Mi ‘modus operandi’ es más intuitivo y caótico. Personalmente he aprendido y disfrutado mucho de esta colaboración.

Por cierto, ¿cómo acaba una fisioterapeuta haciendo instalaciones, proyectos artísticos…

Elena: No creo que el arte sea ámbito exclusivo de nadie. Desde muy pequeña he estado interesada en la cerámica, el dibujo y la poesía. Aún así creo que mi paso por la escuela de cerámica de La Moncloa, estudié allí durante cinco años, fue una experiencia decisiva para subrayar mis ganas de comunicarme y crear prescindiendo de etiquetas.

¿Cómo está realizado el cartel? (técnicas utilizadas)

La fotografía de la cama está realizada con una cámara digital compacta. Las letras de “yo” y “mía” fueron recortadas en papel de seda rojo. Después realizamos el retoque con Adobe Photoshop.

Contadnos un poco más en profundidad qué ideas queríais plasmar ante todo en vuestro trabajo…

Partiendo del más profundo respeto queríamos señalar que el maltrato no comienza con un golpe o un insulto, sino que se inicia en el preciso momento en el que el maltratador se permite concebir a la otra persona como un objeto. Ese proceso de cosificación es el que le abre la puerta sin titubear a todo el sufrimiento subsiguiente.

¿Qué os gustaría que las personas que vean el cartel entiendan y sientan?

Pablo: Pretendemos comunicar, no convencer. Nos gustaría que la idea del cartel que antes hemos explicado pudiese llegar a la gente, pero también creemos que nuestra composición puede dar pie a diferentes interpretaciones, todas respetables.

Elena: El cartel no emite un mensaje directo, es una invitación a la reflexión. Con haber podido insinuar que el sentimiento de posesión es simple y llanamente un sinónimo de violencia me sentiría más que satisfecha.

¿Habéis trabajado antes juntos?

Pablo: Nunca de forma tan directa. He llegado a maquetar algunos de los  cuentos y poemas de Elena.

Cartel realizado por Pablo para otro trabajo

¿Qué proyectos tenéis en mente para el futuro próximo?

Pablo: Estoy trabajando en el diseño y maquetación de un ensayo literario de diferentes artistas escrito por dos amigos, Rubén Fernández (Barcelona) y Sandra Buenaventura (París).

Elena: Ahora mismo estoy muy ilusionada con un proyecto literario acerca de los instintos y las metamorfosis al que espero poder dedicar buena parte de mis vacaciones. Espero colaborar con Pablo en nuevos proyectos de diseño gráfico (aún no tengo claro cuáles, pero creo que con que el tema sea atractivo las ganas de trabajar se pondrán en marcha).

Y, por supuesto, participar en todas las acciones que desarrolle La Bombilla Encendida, un colectivo de artistas a las que admiro y quiero a partes iguales.