Peste bubónica, acidia, cólera…Enfermedades, plagas, epidemias y poemas. Voces, versos sobre el contagio, el miedo, el dolor, el aislamiento o incluso la locura que resuenan en ‘Historia Clínica’, un libro, aún inédito, de una joven poeta que apunta maneras: Carolina Jobaggy (Buenos Aires, 1975). En 2007 fue premiada como “La Voz + Joven”, concurso de poesía de la Obra Social Caja Madrid.
En su haber cuenta con varias publicaciones en antologías (‘Dulce.12 poetas argentinas’; ‘Taquigrafía para principiantes’; ‘Vozes femeninas’…) y en varias revistas literarias, así como el poemario ‘Tabla periódica’ (editorial tsé=tsé, 2002).
Residente en Barcelona, la joven creadora ha viajado esta semana a Alemania para participar en la Latinale 2008. Hemos hablado con ella para que nos cuente más sobre su obra, su participación en este festival de poesía y sobre sus proyectos más inmediatos.
La selección de poemas sobre “epidemias” muestra grandes plagas históricas con nombres propios: cólera, peste bubónica… ¿qué ha querido expresar a través de ellas?
En este caso el marco temático son las enfermedades infecciosas, algunas de las cuales devinieron, en diferentes momentos históricos, en epidemias. Me documenté sobre el tema y me sorprendió que, si bien cada patología posee síntomas y un desarrollo clínico específicos, hay un momento en que la descripción de una dolencia se superpone con la de las otras.
Hay imágenes muy concretas que se reiteran una y otra vez, ya sea en las obras de Hipócrates o Lucrecio, o en las de autores más recientes como Franz Kafka, Thomas Mann o Katherine Mansfield. Imágenes que tienen que ver con el miedo, el dolor, el aislamiento o incluso la locura que supone el estar enfermo y no sólo yacer, sino también ser un vehículo de contagio.
Al elegir este tema, decidí dejar de lado motivos como la muerte o la cura.Mi interés se centró en todo aquello que tiene que ver con el estar en la dolencia y experimentar el miedo, un miedo vinculado con la sensación de que el propio cuerpo es ganado por algo extraño, los gérmenes, pero también al rechazo que esta experiencia genera en los otros.
En definitiva, dar cuenta, a lo largo de los diferentes poemas, de la enfermedad –ya sea la de un individuo o la de una comunidad- como aquella experiencia que pone en relieve el cuerpo y su dolor. Experiencia que, por esto mismo, es la de un extravío, una suerte de exilio o huida del mundo.
¿Cuáles son sus fuentes de inspiración?
La lectura es, sin duda, mi mayor fuente de inspiración. Y no sólo la de poesía y narrativa, sino también la de tratados y textos científicos o ensayos. Algunas me acompañan mucho tiempo y vuelvo a ellas una y otra vez para buscar citas, imágenes, una cierta cadencia. Entre las que se han quedado últimamente una buena temporada a mi lado puedo nombrar ‘Lenz’ de Georg Büchner y las obras completas de Héctor Viel Temperley, un poeta argentino. Y, por supuesto, varios manuales de medicina de diferentes épocas.
La música también me inspira y me ayuda a encontrar ritmos. Siempre tengo a mano un set de temas que, a la hora de escribir, comienza a sonar. Pero también la inspiración puede venir durante una caminata en la ciudad o en la naturaleza, o mientras miro una fotografía o una película. Nunca se sabe.
¿Por qué ha escogido la poesía como método de expresión y no otros géneros como la novela o el teatro?
Creo que fue al revés, que la poesía me eligió a mí o que no me quedó más remedio que utilizar esa forma de expresión. La narrativa me gusta mucho pero no creo que tenga habilidad para ese tipo de forma literaria. Comencé haciendo relatos, unos malos relatos, entonces alguien me señaló que lo que yo escribía estaba reclamando ser puesto en verso. Seguí el consejo y lo cierto es que me sentí mucho más cómoda.
Más que narrar, a mí lo que me interesa es explorar ritmos, jugar con las palabras y sus sonidos y trabajar con la condensación que surge del empleo de una economía extrema del lenguaje. Por otra parte, como alguien dijo, uno escribe como respira. Y la mía es una respiración corta, apresurada.
¿Reciben el apoyo suficiente los poetas jóvenes?
Creo que ni lo poetas jóvenes ni la poesía en general reciben mucho apoyo. En gran medida, gracias a la “mala fama” que tiene un género sobre el cual se suele decir que es hermético, difícil, capaz de atraer sólo a un círculo ínfimo de lectores. Cuando, en realidad, permite muchos acercamientos, tal vez no tan llanos o evidentes como los de la narrativa, pero para nada elitistas. Esta “mala fama” se traduce en que las editoriales y medios culturales asignan muy poco espacio a su difusión.
En el caso de los poetas jóvenes las dificultades para difundir la obra son mayores ya que además de contar con un panorama poco favorable, por una cuestión de edad, no poseen una trayectoria o un prestigio que los haga destacar fácilmente. Pero, existen excepciones y también nuevos espacios de circulación como Internet, que permiten que la escena vaya incorporando figuras más jóvenes.
¿Qué le supuso ser ganadora el concurso “La Voz + Joven” de Obra Social Caja Madrid?
Un premio como éste permite dar a conocer la obra y revertir, en buena medida, lo que mencionaba antes. Para mí este fue uno de los mayores beneficios de la distinción, no sólo como poeta joven, sino también por el poco tiempo que llevo viviendo en España. Por otra parte, el diálogo con los jurados y la instancia de lectura en público, también fueron muy enriquecedores ya que de este tipo de situaciones siempre surgen comentarios o apreciaciones que ayudan a pensar y trabajar la propia obra.
Por eso, además de la gratificación personal que siempre supone ganar un premio, destaco también la experiencia de haber podido confrontar los poemas con unos lectores y un auditorio que me hicieron devoluciones muy valiosas.
Además de publicaciones en antologías, cuenta con un poemario publicado: ‘Tabla periódica’. ¿Qué nos puede contar de él?
Es también una serie poética que se inspira en la tabla periódica de Mendeleiev y en la que a cada poema le corresponde un elemento químico. Los poemas incluyen citas, más o menos alteradas, de textos científicos. Fragmentos que se enlazan con otro tipo de imágenes: aquellas que vienen de los recuerdos infantiles. Pero también, intentan recrear un tono próximo al de la literatura científica.
Lo que me llevó a trabajar con la tabla de los elementos es que, desde cierto discurso científico, la existencia de los cuerpos, los objetos e incluso los afectos, se puede explicar a partir de los elementos que aparecen en ella y cómo se combinan entre sí. Como si la tabla fuera un inventario del mundo en sus formas mínimas.
La tabla, y lo que ella significa, me provoca al mismo tiempo fascinación e incredulidad. Porque, desde mi punto de vista, hay algo que se escapa a este mapa tan preciso y bello del mundo, algo que se resiste a entrar en una explicación química. Algo que tiene que ver con el desorden, con lo ambiguo, con el lugar donde se ubica la poesía.
¿Qué va a ofrecer a los asistentes de la Latinale en Berlín y Bremen?
Presentaré algunos poemas de ‘Historia clínica’ y de ‘Tabla periódica’ que han sido traducidos al alemán. Por otro lado, me encargaré de hacer una introducción a la obra de Héctor Viel Temperley y de leer algunos poemas de este poeta argentino, ya fallecido, que aún no tiene mucha difusión fuera del país.
¿Algún otro proyecto a la vista?
Por un lado, publicar ‘Historia clínica’, lo que seguramente supondrá hacer nuevas correcciones y ajustes en los poemas. Y por otro, comenzar a dar forma a una nueva serie de poemas que giran en torno a la geografía y las crónicas de viajeros y exploradores.
¿Compagina la poesía con otra profesión?
Colaboro en editoriales, la docencia y el periodismo cultural. Un panorama profesional que me deja muy cerca de la literatura, aunque no siempre es fácil encontrar el tiempo para escribir poesía.
Esto es todo por el momento les dejamos con un pequeño fragmento de ‘Peste Bubónica’ para que vayan abriendo boca:
“No ocurrió como en oriente
de la nariz
no chorrea sangre
piel enferma
en múltiples foco
de Manchuria a Ucrania
1348
marsella infectada
Murallas adentro
la plaga”.


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