Foto: Hermanos Esteban Alenda

Foto: Hermanos Esteban Alenda

Son los hermanos Esteban Alenda. José tiene 33 años y César 31. Aunque ambos estudiaron carreras alejadas del cine, no se pudieron resistir al gusanillo familiar del mundo de la ficción.

Crearon hace cinco años la productora Solita Films y ya se han llevado en 2009 un Goya por el cortometraje de animación ‘La increíble historia del hombre sin sombra’. Ahora nos narran ‘desde una bañera’ la vida de una mujer, Julia, que lucha de una manera diferente contra los malos tratos. Una pequeña joya poética que dura 20 minutos que no te puedes perder y que se llama ‘El orden de las cosas’.

Así que a continuación te pongo el cortometraje y después, cuando lo hayas visto, añado mi conversación con estos dos jóvenes directores, guionistas y productores, que estoy convencida llegarán lejos. Pincha aquí para ver el cortometraje.

Manuela Vellés en la bañera en una de las escenas del cortometraje

Sois muy jóvenes para tener ya una productora, ¿no?

José: llevamos ya cinco años con ella. Nace porque los teníamos el gusanillo del cine. Seguramente porque lo hemos vivido en casa desde siempre, venimos de una familia en la que nuestro padre era productor y distribuidor cinematográfico, por lo que de alguna manera lo teníamos muy dentro y los dos teníamos la necesidad de sacar todas las historias que se iban creando en nuestra cabeza.

Pero estabais haciendo otras cosas antes…

César: Sí, yo estudié arquitectura y José, empresariales. Pero a veces las cosas no se planifican, sino que surgen. Y lo nuestro empezó con un proyecto, ‘Manolo Global’. Una historia que escribí cuando mi hermano estaba haciendo un máster de producción. Tras abandonar su trabajo en el banco y leerla, me dijo: “esto está muy bien, hay que producirlo, y lo vas a dirigir tú”. Nos lanzamos y así arrancamos en este mundillo, aprendiendo con la práctica. Somos por lo tanto sobre todo autodidactas, con lo bueno y lo malo que tiene.

Utilizamos ‘Solita Films’ como plataforma para seguir aprendiendo, seguir haciendo proyectos cada día más ambiciosos y con objetivo de llegar a producir a corto-medio plazo largometrajes, lo que a todos nos gustaría llegar en un futuro porque es donde está el mercado.

¿Nos podéis contar un poco lo que habéis hecho hasta ahora?

J: Hemos hecho cinco cortos y probablemente de todos el que más trascendencia ha tenido hasta el momento ha sido “La increíble historia del hombre sin sombra”, un corto de animación por el que nos dieron el Goya en el 2009.

¡Enhorabuena! ¿Y cómo lleváis eso de vivir del cortometraje? Porque creo que no es fácil…

J: Al año, cortometrajes que estén calificados por el Ministerio de Cultura se hacen unos 300. De todos estos, muy pocos profesionales consiguen ganarse la vida con ellos, se cuentan con los dedos de una mano. Pero nosotros lo enfocamos así: nos estamos pagando ‘un máster’ y tenemos la suerte de que hemos conseguido ciertos logros, no hemos perdido dinero y estamos aprendiendo muchísimo.

¿Qué consideráis que habéis aprendido?

C: ¡De todo! Y sobre la marcha. Por ejemplo, a dirigir animación, el proceso de montaje, los efectos digitales… Incluso en un momento dado a hacer edición de sonido. Lo que tiene el no tener casi medios es que te ‘obliga’ a ti a saber de todo porque te tienes que sacar las castañas del fuego si quieres que salga adelante.

¿Cómo hay que mover un corto?

J: El corto se ve más de lo que parece. Se ve en un montón de plataformas. Lo que pasa es que las dos ventanas que llegan a más público, que es cine y televisión tienen muchas barreras de entrada. Así que te tienes que buscar un poco la vida para que tus cortos aparezcan en canales de televisión, en asociaciones, festivales…

C: En España hay muchísimos festivales de cortometrajes, entre 100 y 200. Algunos son internacionales, otros son de largometrajes pero dan cabida al corto, etc. Lo que significa que hay mucha distribución y posibilidad de premios. Aunque bueno, lo que suele pasar en estos festivales es que siempre hay dos o tres muy buenos a los que es muy difícil ganar. Y esas son las personas que han conseguido vivir de esto porque han dado con la clave de cómo acercarse al público, las técnicas que hay que utilizar, etc. Lo que sí que parece es que ahora mucha gente se anima a producir o dirigir un cortometraje.

J: Hoy en día el cortometraje ha pasado de ser algo de amateur y experimental a servir de plataforma para verdaderos genios del cine. Piensa, por ejemplo, que los directores jóvenes de cine con más talento que tenemos, ya sea Juan Antonio Bayona, Sánchez Arévalo, Eduardo Chapero-Jackson, etc, todos vienen del cortometraje. Además si te fijas, en los últimos años hay muchas más nominaciones y premios para los cortometrajes españoles que para los largometrajes. Se han ganado festivales como Sundance, Venecia, Berlín… Este año había 3 cortos españoles en Sundance y un largo solamente.

Los cortos que habéis hecho, ¿los habéis escrito, dirigido, producido, todo vosotros?

C: Pues por ahora sí, todo. Escritos, dirigidos y producidos por nosotros. Pero no por nada sino porque tampoco nos han llegado muchas historias y también porque nosotros tenemos ahora mismo muchísimas ideas en la cabeza que queremos sacar.

Varias bañeras abandonadas en la playa, simbolizan la libertad de las mujeres que han escapado del cinturón

¿Hablemos del corto que me ha traído aquí. ¿Cómo empieza vuestra idea del corto ‘El orden de las cosas’?

C: Realmente la idea original del corto no era tan simbólica y poética como acabó siendo. Al principio era una mujer que estaba en la bañera y a través de una llamada de teléfono que recibía por error de una mujer maltratada, le aconsejaba que dejara al marido cuando realmente ella estaba siendo maltratada también. Así que era una especie de paradoja un poco dramática que al final evolucionó hasta convertirse en este corto poético que es ‘El orden de las cosas’.

¿Cómo veis vosotros la historia, cómo me la resumiríais?

C: Es la historia de una mujer que tiene la oportunidad de ver cuál va a ser su vida si permanece al lado del hombre que la está maltratando. Julia puede vislumbrar que esperar a que las cosas cambien no tiene sentido. Porque de cambiar van a cambiar a peor, y por eso nosotros queremos dar un mensaje esperanzador para que las mujeres que están en la situación de Julia puedan dar el paso para cambiar su situación.

En el corto hay un montón de simbología: el cinturón, la bañera, el agua… ¿podéis contarnos un poco qué representa cada cosa?

C: La metáfora más importante es la del agua. Es la que predomina en todo el cortometraje. Gota a gota se va llenando la bañera hasta que finalmente desborda en una cascada de la que ya no hay vuelta atrás. Es la metáfora de que poco a poco, a modo de tortura china uno va aguantando gota a gota, hasta que termina por explotar.

También es metafórico cuando ella vuelve a la superficie desde la profundidad del océano, sola, como empezando de cero y teniendo que nadar mucho hasta llegar hasta la orilla. Porque es un largo camino el que tiene que recorrer para poder recuperar su vida.

J: luego está el simbolismo del cinturón. Representa los valores tradicionales, esa educación o mejor dicho, esa mala educación que se ha ido pasando de generación en generación. El cinturón que acoge como normales los abusos y los malos tratos.

Secuencia en la que Marcos trata de convencer a Julia y le pide que le de su cinturón

Cuando Marcos, el protagonista, quita el tapón de la bañera, ¿es como una manera para él de retenerla?

C:Sí, es como una vuelta al comienzo. El nivel del agua que primero va subiendo es un poco el valor que Julia va recogiendo a lo largo del tiempo gota a gota. Pero Marcos, al quitar el tapón, le rebaja ese nivel de fuerza. Y el agua va bajando y el espectador puede ver el cuerpo de Julia en el que aparecen nuevos moratones. Así que Marcos, en ese gesto de quitar el tapón de la bañera desarma a Julia, le quita su esperanza, y metafóricamente lo hace a través de una paliza. Lo que ocurre es que no queríamos mostrar violencia explícita y lo mostramos de esta manera.

Llama la atención que la protagonista no envejece mientras crecen y se hacen mayores los demás protagonistas…

J: Una de las versiones del guión era que ella también se iba haciendo mayor a medida que el personaje masculino lo hacía. Pero creímos que era más redondo que ella mantuviera su forma y que fuera testigo de lo que iba ocurriendo. Así, ella recibe un primer cinturonazo y es testigo de lo que va a ocurrir con con su vida si sigue con Marcos. Porque aunque ella le quiere, y él a ella, Marcos no va a cambiar. Por eso al final es como una vuelta al principio: ella no se ha hecho mayor, ella simplemente recibió ese primer cinturonazo y viendo la vida que le esperaba le da la oportunidad a Marcos de que la acompañe a otro tipo de vida. Pero él se agarra bien a ese cinturón y no lo hace.

C: Sí, también porque es un corto. Tienes pocos minutos para contar una historia, y si hubieramos hecho envejecer a la actriz, pierdes un poco la empatía con ese personaje.

Parece que el personaje de Marcos sufre mucho, se ve una gran tristeza en él… ¿Es una manera de excusarle por la educación que ha recibido?

J: El malo de la película es él. Eso es importante que quede muy claro. Pero ni todo es negro ni todo es blanco. Un maltratador es una persona normal, un vecino que puede ser accesible, interesante, pero que esconde un lado oscuro. Y bueno, una de las cosas que pensamos que teníamos que hacer era humanizar un poco al personaje. Esa es la razón por la que los actores que hemos seleccionado para hacer de Marcos se ven más humanos o bondadosos físicamente cuanto más envejecen.

C. La cuestión es que ellos dos se quieren. Lo que pasa es que la forma en que él la quiere es mala, porque la quiere con el cinturón. Y todo el corto y toda la vida están esperando a que uno de los dos ceda. Es un poco esa lucha de a ver quién aguanta más. La escena que más lo explica todo es cuando el hermano de Marcos tira una copa de vino al suelo. Marcos va a recogerla, pero su hermano le para y le recuerda que no es su función. Es la mujer de su hermano la que la recoge, ya que ella forma parte de esas mujeres que saben cuál es su puesto en el orden de las cosas. Si fuera Marcos el que hubiera tirado esa copa, Julia no se agacharía a recogerla.

Sí, me llamó la atención que Marcos sí que tiene el ademán de recoger la copa y agacharse…cosa que sus hermanos no.

Sí, él es más débil que sus hermanos, pero ellos le dominan. Eso se ve todavía más reflejado cuando se ve forzado por sus hermanos a ‘poner orden’ con Julia, a la que acusan de no querer ‘colaborar’. Es un momento muy duro. Me refiero a cuando cierra la puerta del baño, porque aunque no se ve, está claro lo que va a ocurrir.

Julia escapa de la bañera y resurge en el océano, donde nada hasta su nueva vida

Llama la atención que Manuela Vellés, la protagonista del corto, Julia en la historia, que no habla en ningún moment,  es la que más transmite todo lo que está ocurriendo, para mi gusto de una manera magistral…

J: Sí, es increíble. Lo del silencio lo tuvimos claro desde el primer momento, aunque teníamos un poco de miedo de no saber conseguir que el personaje evolucionara y que no resultara cargante que la protagonista no dijera una sola palabra en los 20 minutos que dura el corto.

Y con respecto a Manuela, la sensación que tenemos con ella es que es espectacular como actriz y en el trato genial. La palabra que la define: profesionalidad. Hace lo que tú le pides y si quieres más intensidad te la da en el momento…

C. Sí, con una concentración absoluta. Venía con lo que tenía que hacer y en mitad de una secuencia de un minuto si en el segundo 40 le decías: “Cambia esto”, ella en el acto modificaba su expresión, su interepretación. Y tiene ese talento innato que si es por ella la toma buena es la primera.

La verdad es que todos los actores lo bordan. Los secundarios son también muy importantes…

C- Todos, los diez actores que trabajan son excepcionales. Además tuvimos mucha suerte porque todos fueron primera opción y todos nos dijeron que sí. Nosotros escribimos un guión y luego resulta que, gracias a estos actores, el guión se eleva y el resultado es mucho mejor. Y es que es fundamental elegir bien al actor que va a representar lo que has escrito.

J: El papel de los secundarios es fundamental. Hemos aprendido que muchas veces la selección de éstos es casi más importante que la del principal. Y en el caso de los que aparecen en este corto es espectacular el trabajo que hacen. Además, una pequeña historia como esta se puede ir al traste si los secundarios no dan una buena réplica al principal, porque le pueden quitar fuerza o realismo al trabajo del otro. Si el secundario no está a la altura del principal, éste no lo hará tan bien.

Las llamadas de teléfono que sacan a Julia de su ensimismamiento y que son de un hijo que lucha por sacarla de ahí son especialmente duras, pero supongo que la idea que queréis transmitir es que las nuevas generaciones rompen con esto e intentan romper esa mala educación…

C: Creo que hay ahora mismo una campaña promocional dirigida a los propios hijos, para que den la llamada de auxilio. Nosotros no queríamos lanzar un mensaje negativo a las nuevas generaciones. Bastante está cayendo como para encima hacer un final dramático y creemos que no era el momento de hacerlo. Un mundo ideal sería en el que ella pudiera reunir la fuerza necesaria para decir “no, basta”. Y en el que el niño y las nuevas generaciones rompan esa barrera educacional.

C: La gente joven actual se han criado sabiendo que el maltrato es malo. El problema de la generación anterior a la nuestra es que si veían maltrato en su casa pensaban que era lo normal porque nadie les decía que eso estaba mal. Lo importante ahora es que si un chaval joven ve maltrato, sí que tiene un entorno en la sociedad que le está diciendo que eso no es lo normal. Y él tendrá que decidir, incluso en algunos casos tendrá que enfrentarse a su propia madre para salvarla, porque ella tendrá asumido ese maltrato como forma de vida y tendrá pánico a romperla.

Habéis ganado la mejor fotografía en el Festival de Málaga y el Primer premio del Festival de Cine de Medina del Campo. ¿Cómo se van sintiendo esos primeros premios?

J: El premio de Málaga nos lo ha dado el trabajo espectacular de nuestro director de fotografía, que ha estado 20 o 30 años de su vida en Hollywood y es una maravilla trabajar con él. Técnicos como él son unos fuera de serie.

Y en cuanto al Festival de Cine Medina del Campo, a nosotros nos ha dado más satisfacciones que el Goya. Porque es un festival que a lo mejor para la gente que no conoce mucho el cine pues no le suena mucho, pero lleva ya 23 ediciones, donde muchísimos directores que ahora son directores de cine han sido premiados en ese festival… Es de los tres o cuatro festivales más importantes de cortos y sobre todo que te lo da el público. Y no pensábamos que nos lo fueran a dar a nosotros, porque había varias comedias buenísimas y ha sido una gran sorpresa.

Además vais a estar en los cursos de verano de la Complutense en San Lorenzo de El Escorial…

Sí, como ganamos el premio de la comunidad de Madrid ‘Madrid en corto’, pues se encargan de la distribución junto con la escuela de cine de la distribución de la pieza por todos los festivales. Y nos dijeron que habían seleccionado el nuestro para la Escuela de verano.

¿Os habéis puesto en contacto con el colectivo de mujeres que ha pasado por la violencia de género para ver qué les había parecido el corto?

J: Sí, hemos estado hablando con el delegado de Gobierno contra la Violencia de  Género, Miguel Lorente; con la Plataforma de Mujeres Artistas contra la Violencia de Género, con otras asociaciones porque creemos que igual les puede interesar conocer que existe algo que puede estar en línea con lo que ellos necesitan.

¿Antes de hacer el corto no os habíais puesto en contacto con estas asociaciones para conocer a fondo el problema?

C: No, la verdad es que me da mucho respeto, incluso miedo, enseñar el corto a mujeres que lo han vivido en primera persona. Aunque lo hemos hecho con todo nuestro respeto, cariño e intentando no herir sensibilidades, pues no sabemos qué puede pensar de él una mujer maltratada. Nuestra idea es servir de denuncia y a la vez sacar algo positivo, pero claro…

Además los dos pensamos que, cuando tratas temas sociales, uno no debe estar demasiado involucrado emocionalmente y personalmente. Igual que cuando uno toca temas autobiográficos, es un poco peligroso porque se puede deformar la historia, puedes perder la perspectiva.

Y mientras tanto otras historias están ya en marcha, ¿verdad?

Sí, tenemos un montón de historias preparadas para ser contadas. Además, después de ‘El orden de las cosas’ ya nos sentimos preparados para afrontar un largometraje. Así que César está con tres historias y yo con otras dos. Y Bueno, ya veremos en qué termina cada una de ellas.