
Autor: Marc Oromí
A sus 29 años, Borja Vilaseca es todo un sabio, y no lo digo yo, así lo demuestra él mismo con todo lo que cuenta en su última novela: ‘El principito se pone la corbata’ (Temas de hoy) y también cuando una habla con él, te deja, como poco, admirada. Es todo conocimiento, todo sabiduría, pero como él mismo reitera hasta casi la saciedad, no hay que creer nada de lo que dice, sino comprobarlo por uno mismo. Esta afirmación, a mí al menos, me impulsa a creer en su palabra, a intentar experimentar lo que divulga.
En su libro, de fácil lectura y muy ameno, además de ser un maravilloso compendio de la esencia del autoconocimiento, Borja ha sabido introducir con sutileza y excelente pluma un completísimo curso de crecimiento personal, pero con un arte tan excepcional que hace que te impregnes de todo, sin darte cuenta, a través de la fábula en la que, a través de la formación en valores, hasta el jefe más reacio, más malhumorado y más escéptico consigue trasformarse y encauzar su vida hacia el bienestar y el disfrute auténtico de la vida.
Borja, hábilmente, ha sabido utilizar la obra de Antoine de Saint-Exupéry para llegar a más lectores con la sana intención, como él dice, de democratizar el autoconocimiento, el desarrollo personal y el liderazgo en valores para “responsabilizarnos de quiénes somos y quiénes podemos llegar a ser, y así construir una vida más plena y con más sentido”.
Sin duda, con esa original vocación realizada y con una pluma blanda que acierta en el centro del corazón, consigue este joven creador su propósito en esta recién publicada novela.
Personalmente, la lectura del libro me ha arrancado un buen racimo de lágrimas entre tantos términos, gracias a él asequibles, como la proactividad, el egocentrismo, la aceptación, la humildad, la conexión con uno mismo, el despertar de la conciencia, y tanto viaje a Madagascar que recomienda con premura.
A una le entran ganas de viajar sólo con este libro y despertar a esa consciencia de la que habla Borja con tanta naturalidad. Cuando estás frente al autor, este ‘clic’ que él explica, ese despertar, casi sin querer, se convierte para el que escucha en una meta prometedora cuya consecuión se realiza, por lo visto, con el compromiso con uno mismo y el entrenamiento sin tregua.
Porque, eso sí, a todos los conceptos que él alude se llega entrenando mucho y por eso él los compara con un músculo. Me hace gracia. Y lo más revolucionario y que nos abre las puertas a todos los mortales es que: todos tenemos el potencial para llegar a ese estado de bienestar que nos vende con elegancia este ‘democratizador’ del crecimiento personal.
Sin embargo, Borja me cuenta que, a pesar de que este sea su segundo libro (el primero es ‘Encantado de conocerme’ y que me apunto para leer), no cree que escriba muchos más porque, como él dice, está ‘vibrando’ mucho más con la enseñanza, a pesar de su profundísimo amor por la literatura.
Yo digo, utilizando un coloquialismo, que uno no puede decir: ‘de esta agua no beberé’ y que, lo mismo, se equivoca. Eso espero. Porque si su misión, como él me relató, es traer luz cual Prometeo a sus congéneres, el destino hablará por sí mismo y espero que no le dé tregua. Lo mejor es encontrar un hueco para todo, pero, eso sí, sin presiones, sin contratos que obliguen, que el autor se ponga a escribir cuando la pluma fluya y pueda contar lo mismo, si quiere, me encantaría, de otra manera, para que el mismo mensaje, el gran mensaje, llegue a mucha más gente… ¡qué te traduzcan Borja!
Pues respecto a esta tarea de la divulgación, nuestro joven creador se encuentra inmerso en la dirección, aunque también enseña él mismo, de un máster de la Universidad de Barcelona titulado ‘Máster en desarrollo personal y liderazgo’. Cuesta sólo 3.500 euros y parece que se va a extender por la geografía española como la pólvora. Paciencia para los interesados, que todo llega. Yo ya le he dicho que me prepare una beca porque, por ahora, no me puedo permitir esos gastos, aunque me hace mucha falta llegar a ese estado de bienestar del que habla, como a todo el mundo.
Y volviendo a la novela, yo me pregunto, ¿por qué tendremos que prescindir de historias como las que nos ha contado Borja en ‘El principito se pone la corbata’ tan redondas, tan certeras, que se clavan, que permanecen, que enseñan, que despiertan, tan bien contadas y que puede llegar a muchas más personas que las 60 que se puedan costear este máster? Lo uno, no quita lo otro, y si es cuestión de democratizar, de divulgar, de extender la sabiduría y el conocimiento, que prevalezca el medio que más idóneo, ¿no? En serio, lo que hace falta es que la esencia de este Principito llegue a todo ámbito, a todo corazón humano, y se desplieguen los potenciales de cada uno para que ese bien revelado sea común y realizado por todo el mundo.
Venga Borja, no defraudes a los que creen en el buen arte de tu literatura plagada de tantos valores y sabiduría. ¡Qué escasean este tipo de jóvenes creadores! ¿No te das cuenta? Aunque haya aprendido con el entrenamiento personal, si tú me lo cuentas, volveré a regodearme en la misma esencia con los ambientes que tú quieras. Sigue dándonos la mano, hermano, sigue creando senda.


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borja,te admiro,eres igual que yo,bueno,muy muy parecido.me encanta tu filosofía y tu forma de ver la vida.además de ser de mi
edad,lo dicho,tienes un carácter similar al mío,me veo reflejado en tí.
un abrazo de un seguidor tuyo sediento de tu infinita filosofía.
Este tipo es un plagiador… Sino, lean lo que dice El Pais!!
http://www.elpais.com/articulo/opinion/merito/gana/elpepiopi/20110227elpepiopi_5/Tes