Si la vez anterior os traíamos un poema de Martha llamado Las Muñecas, hoy queremos compartir con vosotros los nostálgicos versos de Balada de los zapatos de charol. Disfrutad de este hermoso e intenso poema ganador en el concurso de Obra Social Caja Madrid La Voz + Joven.

by:Luchilo

by:Luchilo

Balada de los zapatos de charol

Siempre, después, llegaba el mes de mayo
con su carmín de grandes almacenes y soles
de revista – yo lo recuerdo todo
todavía, como si la memoria
fuera un don, el toque celta de una flauta verde,
lamparita de fieltro contra las pesadillas-.
Llegaba el mes de mayo y viajábamos al Congo,
domábamos serpientes en la selva;
probé en tus manos rojas los círculos del hielo,
tan lejos de Alabama.

Y tu falda de barro los domingos.
Eso sí era bailar. Mira las nubes.
Mancillar la tristeza pueril del bibliobús,
devorar hasta el fondo la taza de los cuentos.
Cuántos pájaros, mira, cuántos pájaros locos
desordenando el cielo en las murallas.

Yo lo recuerdo todo: taconea en mi vida
como ayer, muerde el pan que me quema en el costado.

¿Cómo podré olvidar?
Yo no quiero que mientas por nosotros,
que te muevas descalza por el mundo, sin charol
y sin duendes que te abracen en las fotografías.

Cuando tenga una niña, le compraré zapatos
de charol. Será tan parecida a como fuiste.
Hada de media tarde, ninfa de los leotardos
escoceses y las uñas mordidas,
yo sigo merendando tu misma tos de anciana
prematura, tu sombra de gaviota;
el polvo del tebeo y arrebol camuflados
entre libros de álgebra y latín.

Y el mes de mayo siempre por llegar.

Música del charol, siempre de estreno.