Mal que le pese a algunos críticos que no han sabido encuadrar su música y lo hayan comparado con Jimi Hendrix, Sly o Lenny Kravitz por su pelo estilo “afro” o el virtuosismo que alcanza con la guitarra, el joven creador Alex Cuba es único, genuino y es capaz de conquistar al público en tan sólo 15 minutos, incitándoles a corear todos sus estribillos y celebrar su arte. Este cantautor cubano-canadiense es, simplemente, lo que escuchas, y es que en sus canciones está su identidad y su propia existencia, dagas certeras directas al corazón. Si algo es obvio es que vive lo que hace y que ha venido a la Tierra a compartir su música, que está repleta de vitalidad, espiritualidad, entusiasmo y positividad. ¡Compruébalo!
Colaboró con Nelly Furtado y, por lo visto, de la química creadora entre usted, ella y James Bryan surgió el mágico sencillo Nº 1 ‘Manos al aire’. ¿Qué ocurre cuando finalmente dejamos de enfrentarnos a lo que nos ocurre?
Es cuando entiendes el poder de la inspiración y la forma en la que llega.
¿Es lo más importante amar en cuerpo y alma?
Por supuesto que sí, de otra manera no valdría la pena.
¿Qué hace falta a una canción que no dice nada para ir directa al corazón?
Decir sutilmente mucho, como mi canción ‘Directo’.
¿Cómo comenzó su creación musical? ¿Cuál fue el momento más importante en su profesión y vocación?
Comencé a crear alrededor de los 14. Momentos importantes han sido muchos y estoy seguro de que habrá muchos más, pero el convertirme en Alex Cuba fue quizás el más importante. De hecho, se dio en mí toda una metamorfosis que implicó algo tan difícil (para muchos) como es la transculturación. Digo para muchos porque no lo ha sido para mí, de hecho, mi música no habla de Cuba o de lo que he dejado atrás. Desde que llegue a Canadá me abracé al futuro. Supe muy rápidamente que sembrar una semilla de mango en Canadá sería absolutamente en vano, como lo sería también sembrar manzanas en Cuba. Por eso me propuse fundir las dos semillas de manera que naciera una nueva fruta de la cual el mundo entero se pueda deleitar.
¿Qué significa para usted ser un joven creador y además tan prometedor?
Lo que verdaderamente significa mucho para mí es ser un creador. Es un oficio de gran responsabilidad y, en realidad, el mundo depende de los creadores. Son ellos los que enseñan los nuevos caminos, los que expanden el universo y crean así el futuro.
Para usted, ¿es la música un instrumento con el que mandar mensajes a su público? ¿Pone intención en letras y acordes para despertar a su público, hacerles más conscientes de alguna manera?
La música es la expresión de mi alma, pura necesidad. Me he dado cuenta que mi música trasmite positividad por encima del idioma y, una vez lo supe, se volvió algo consciente y tomé la responsabilidad de transmitir mensajes positivos aplicando la voluntad. El más importante, una verdad absoluta para mí es comunicar que ‘la vida vale la pena vivirla sin dolor’.
Cuando se pone a escribir una canción, ¿cómo es exactamente el proceso de creación?
Totalmente espontáneo y natural, es decir, no me pongo a escribir una canción si no que la canción me coloca en la actitud de escribirla. En otras palabras: siempre espero la inspiración.
Por lo visto tuvo una evolución musical y espiritual, ¿cómo se conecta con su parte más esencial? ¿Qué es lo que le resulta realmente fácil y además beneficia a los demás? ¿Cuál es su mejor forma de conectar con Dios?
Casi siempre estoy conectado con mi parte más esencial. Veo el mundo a través de la música y el arte en general. Esto es lo más fácil para mí y siento que, a la vez, beneficia a los demás cuando nos escuchan. De hecho, es esa misma mi mejor forma de conectar con Dios.
¿Hasta que punto se compromete en la composición de sus canciones?
Me comprometo con toda mi integridad, como artista y como profesional.
‘Sí, pero no’. ¿Por cada sí siempre hay un no? ¿Tiene todo un aspecto positivo y otro negativo?
El aspecto duradero de la canción, el que se nos queda, es el hecho de cuidar y proteger lo que tenemos y no cambiarlo por nada que parezca brillar más al otro lado del río. Ese es el aspecto y objetivo de la canción a la que haces alusión y, en mi opinión, es sin duda muy positivo.
¿Cuándo se vuelve al mundo de la razón?
Casi nunca (ríe). Sólo cuando es absolutamente necesario como ocurre a menudo cuando, por ejemplo, me pongo mi sombrero de hombre de negocio porque necesitamos hacer una decisión financiera o de corte económico. Para este tipo de situaciones casi siempre hace falta usar la mente y no el corazón.
¿Qué sueños imposibles le han ocultado alguna vez la verdad?
El materialismo, alguna vez, me escondió lo real de la vida, pero es algo que supe enfrentar completamente y llegar a dominar. Esto es una cuestión de madurez. A algunos nos llega ese momento más temprano que a otros. La realidad es que no necesitamos mucho para vivir.
¿Es la vida o el aprendizaje un camino sin final?
Sí, como también lo es cualquier causa que seamos capaces de asumir con total responsabilidad como, en mi caso, la música. Quisiera que mi arte continuara su curso a lo infinito una vez que ya no exista.
¿De qué está enamorado Alex Cuba?
De mi bella esposa Sarah, de los hijos que me ha dado, de la vida, de la música, de los humanos, de los paisajes, de los amantes de la música, del arte y de todas las personas que viven sus vidas sin miedo. ¿Cómo se resiste a lo que dicen de uno los que no saben amar? Ni siquiera los escucho porque voy por la vida buscando y encontrando lo que quiero ver, y no lo contrario.
‘Amar es todo’, ¿cómo ama usted, cómo se ama, qué significa para usted esta frase?
Amo con toda mi existencia. Me he entregado y se me han entregado. Amar lo es todo para mí.
‘Si la vida eres tú y tu sombra soy yo, no te escondas de mí cuando me das la luz’. ¿Me lo explica?
Sí, el título de esa canción se refiere a las contradicciones porque reconoce a un mismo tiempo que quizás niega y afirma la existencia de Dios. Me refiero, sencillamente, a que no podemos verlo cuando se nos pone detrás de la luz que Él mismo nos da.
Para arrancar esa voz a la guitarra, para alcanzar ese virtuosismo que fue comparado al de Jimi Hendrix en el ‘Miami Herald’, ¿qué hace falta?
Lo primero dejarte el pelo afro así como lo llevo yo (ríe). Esa comparación siempre me ha parecido un poquito cliché y estereotipada. Lo que hace falta es dominar con plenitud lo que hacemos para así volvernos autóctonos y originales como lo fue Jimi. La realidad es que cuando los críticos van a verme se rompen un poco la cabeza tratando de encasillar mi música en alguna caja o forma conocida y, precisamente, porque muchas veces no pueden, terminan tomando el camino mas fácil, que es compararme a alguien. También me han comparado a Sly, Lenny Kravitz, etc.
La sala Clamores de Madrid se rindió a sus pies cuando estuvo en nuestro país. ¿Qué se lleva del público madrileño?
España es un mercado que me intriga mucho y que, por supuesto, quiero conquistar. Basado en mi primera impresión, probablemente nos llevará muchas giras, presentaciones y promoción para lograr comunicarle al publico español que Alex Cuba está tratando de hacer algo verdaderamente diferente. Lo que pude ver es que el público se sorprendió mucho con mi propuesta y que al final los convenció profundamente. También aprecié que de música cubana están, quizás, un poco hartos. Doy gracias a Dios por la creatividad que me ha dado y el poder resistir la tentación de dedicarme a ella. Se que he tomado quizás el camino mas largo y difícil porque, muchas veces, traer un cambio no es nada fácil. De hecho, a mucha gente el cambio le asusta. Para mí, en cambio, es el más regocijante y el que prefiero, ya que en él puedes aportar mucha más originalidad.


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