Detalle de la portada del poemario de Nuria Alonso Grimaldi De “surtidor de recuerdos desordenados” califica el profesor de Filología Clásica Rafael Fontán los versos de Nuria Alonso Grimaldi (Madrid, 1985) que componen su primer libro, ‘Café con leche, por favor’ (Entrelíneas editores). Título, por cierto, sugerente y directo.

La poesía de la joven artista Grimaldi, sincera, sencilla –en el concepto más inocente y celebrado- nos permite sentarnos a disfrutar con las pequeñas cosas (un café, por ejemplo, con leche, aunque admiten distintas modalidades). De construcción casi espontánea, la poeta se atestigua (“Todavía vivo,/ por si esta noticia/ llega hasta ti en un corrillo de chismes”), se bucea, se adentra en su remanso amoroso sin rencores, sin tristezas descorchadas.

Habla de sí y se justifica; habla de sí para comprenderse –como todo poeta-; habla de si para exculparse con palabra por lo hecho; habla de sí y camina digna, “porque los días están llenos de ti”. Y es el tú que no responde una meta alcanzada que ya no nos corresponde (“Cumplió su plazo de paso tu toxicidad!”).

La joven creadora Grimaldi se balancea en el decurso de los días (el tiempo, dice ella, al fina y al cabo es cuestión de perspectiva) para ofrecernos un café que, en ninguno de los casos, se queda frío.

Por cierto, un bonito detalle el que la escritora dedique el volumen a “las víctimas de cualquier tipo”. Se celebra en estos días violentos y feroces.