Foto: Chema Madoz

Foto: Chema Madoz

Confecciona artesanalmente las imágenes más irreverentes para la lógica. Seduce rápido como un fulgor, por su poética y su sentido del humor. Chema Madoz (Madrid, 1958) ha creado un microcosmos en blanco y negro en el que conviven fundas de guitarras enterradas con suma solemnidad, tablas de plancha convertidas en carteles de carretera, una batería cuyos platillos son discos de vinilo, el mango de un tenedor a modo de gota espesa que cae sobre una cuchara, un huevo con asa… contemplar su trabajo es zambullirse en una greguería de la imagen.

¿Por qué esa querencia hacia objetos antiguos (dedales, maletas, muletas, atlas, cartabones)?

El tiempo siempre le da una pátina especial a los objetos, igual que a las
fotografías. No me centro en objetos antiguos, hay infinidad de obras que se
centran en elementos que no tienen esa componente y que son más actuales.
Todos o casi todos los que aparecen en las imágenes son de uso actual. Si, por ejemplo, utilizo un libro, prefiero que sea uno sin fotografía en la portada, de tapa dura, y al momento pasa a ser un símbolo que representa a los libros de antes y a los de ahora.

¿Qué tienen los objetos que le provocan tanta fascinación que no tengan las personas, cuya presencia es tan esporádica en su obra?

Utilizar los objetos como centro de atención es una decisión formal. Trabajando con ellos estoy haciéndolo con nuestros sueños. ¿Es necesaria realmente la aparición de la figura humana para ello? ¿Por qué a quien hace retratos no se le pregunta que si tiene algún problema con los objetos, o con el paisaje?

Sus composiciones son como pequeños montajes escénicos en los que los objetos interpretan una alegoría. ¿Cuánto tiempo, aproximadamente, emplea en conseguirlas?

El tiempo puede variar mucho de unas imágenes a otras. Algunas casi se pueden solucionar sobre la marcha y otras, en cambio, pueden llevar meses. Depende.

Su trabajo, ¿tiene más dosis de humor o de poesía?

Creo que hay una mezcla. Intento encontrar un cierto equilibrio, pero lo que sí puedo asegurar es que no me interesan las imágenes que se basan  únicamente en el humor. Tal vez haya en ellas más ironía que humor…

Si tuviera que escoger la banda sonora para contemplar su obra, tan musical en algunos momentos, ¿qué temas la compondrían

Foto: Chema Madoz

Foto: Chema Madoz

En algunas ocasiones he utilizado las composiciones de Pascal Comelade, un músico francés que utiliza instrumentos de juguete para sus composiciones. Hay en ellas un aire con el que me identifico.

¿Qué importancia adquiere el tiempo en su trabajo (hielo que se deshace, fósforos que se consumen, relojes, luz que declina…)?

O la música, en la que el tiempo se convierte en su verdadera esencia. No pretendo hacer una disertación sobre el tema, simplemente trabajo con los asuntos que me interesan; por otro lado, el tiempo siempre ha sido algo que ha ido estrechamente relacionado con la fotografía.

El estar sujeto a la luz natural para trabajar; ¿constriñe su trabajo?

En absoluto, todo lo contrario, me ayuda a sacarle un mayor partido a las imágenes.

¿No le tienta ‘jugar’ con las posibilidades de la fotografía digital?

En la última parte de mi trabajo estoy utilizando algunas de las posibilidades que me brinda. Ello no quiere decir que vaya a dejar de trabajar con el objeto, como lo he venido haciendo hasta ahora, pero sí que quiero aprovechar algunas de sus ventajas, sobre todo a la hora de trabajar con elementos con los que no puedes trabajar manualmente.

Que una pera partida a la mitad resulte una forma cargada de sensualidad, como se ve en una de sus fotografías, ¿es magia, talento o complicidad?

Es observación, la pera está ahí con sus formas.

¿Alguna composición se le ha resistido?

Muchas. Hay una cantidad nada despreciable de trabajos fallidos. Pero estos
siempre terminan ayudando de alguna forma a abrir otras posibilidades.