Asistí la semana pasada a una interesante mesa redonda, en el marco de la II Bienal de Arte Contemporáneo Fundación ONCE –del 17 de septiembre al 9 de noviembre-, en la que se habló de la utilización del arte como terapia para las personas con discapacidad o con alguna enfermedad.

Fue la médica Rosa Sánchez la que contó la experiencia más sobrecogedora de todos los ponentes. Habló de ella misma, cuando le diagnosticaron leucemia y, junto con el tratamiento, recurrió a la fotografía y a la literatura para superar este trance.

La doctora Sánchez impartió, conjuntamente con el doctor Carlos Canal, la ponencia “Recuperar la luz. La fotografía como terapia“, en la que mostró a los presentes imágenes que expresaban sus estados de ánimo en las distintas fases de la enfermedad, desde las dudas iniciales hasta que la superó.

Por otro lado, Feliciano Castillo, profesor de la Universidad de Barcelona y director de teatro, narró la experiencia de una niña de 10 años con espina bífida que entró con temores a un hospital y, gracias a la colaboración de un grupo de niños con discapacidad, su habitación y otras del centro hospitalario donde estuvo ingresada se convirtieron en espacios de arte en las que pintaron los techos, las sábanas y cualquier otro elemento decorativo. También, destacó que, en la actualidad, las técnicas artísticas se han hecho accesibles a las personas con discapacidad.

Por último, Patxi del Campo, musicoterapeuta y director del Instituto de Música, Arte y Proceso (Vitoria), explicó todo lo que rodea al proceso creativo, el papel del arte y su misión de ordenar el caos en una etapa en la que pueden participar personas con distintas capacidades.