
Fotos: Paloma Aguilar
En plena feria de San Isidro hemos quedado con Paloma Aguilar, una joven fotógrafa taurina que acude a la plaza de toros de Madrid para inmortalizar a los maestros del momento.
Nos recibe cámara al cuello con una de sus constantes sonrisas. Acaba de coordinar la exposición ‘Una mirada femenina del toreo‘, que ha tenido lugar en la Casa de Correos, sede de la Comunidad de Madrid del 6 al 20 de mayo, y acude todos los días de la feria a trabajar en la monumental.
La primera pregunta a Paloma es obvia: “¿Qué hace una chica como tú en un mundo como el taurino?” Ella responde que bebió la afición a la fiesta brava por su padre, por que tenía ganado bravo, que de pequeña le gustaba pintar, que luego estudió Bellas Artes especializándose en imagen y que se embarcó en esta profesión por afición…

Los grandes fotógrafos taurinos saben que una corrida de toros es arte efímero que sólo ellos pueden inmortalizar. Por eso afrontan su trabajo ante el vértigo de un pozo sin fondo del que manan centenares de imágenes. Pero, como ellos, Paloma también es consciente de que para hacer “la foto” se deben conocer las normas básicas de la lidia, adivinar el lance, predecir el recorrido del toro, prestar atención a cualquier detalle. No parpadear.
Paloma Aguilar no parpadea desde su habitual ubicación en el tendido 4, sobre la puerta de la enfermería. La suya es una de las cámaras que apuntan hacia el albero madrileño. Su objetivo es, además, uno de los pocos que manejan las manos de una mujer. Entre sus colegas de profesión hay pocas féminas, pero ella dice –y sus imágenes dan fe– que las mujeres tienen “más sensibilidad” para inmortalizar los brillos de los trajes de luces.

En voz alta, reflexiona sobre la magia que desprende ante su mirada el espectáculo de una corrida de toros.
“Aparte del enfrentamiento entre el hombre y el animal, la vestimenta y el colorido taurinos te trasladan a otra época. Es un mundo muy especial, muy estético. A mi me gusta mucho por la plasticidad que tiene. Así las fotos siempre son bonitas. A veces, gente a la que no le gustan los toros ve una foto y piensa que los toros no están tan mal”.
Perseguir la oportunidad

Tiene aún reciente en su memoria la foto de la brutal cogida que sufrió el año pasado en Madrid el torero Julio Aparicio, cuando un toro le cogió por la boca. Se quedó impresionada. Y la foto que hizo ofrece muchos argumentos para quedarse pasmado.
Por eso sabe que el fotógrafo taurino debe perseguir, ante todo, la oportunidad. Estar atento, conocer los distintos momentos de la lidia y, también, saber de toros:
“Si no has dado el último disparo, o si estabas con otro objetivo se te puede ir la foto. Ves que el de al lado la tiene, pero que a ti se te ha ido”.
Por eso ella quiere seguir aprendiendo. Paloma tiene ahora un importante “toro” que lidiar. Está ultimando su tesis doctoral, que dirige el profesor y también fotógrafo taurino Juan Miguel Sánchez Vigil. En su investigación está estudiando la revista “Arte fotográfico”. El reto, dice:
“Descubrir fotógrafos taurinos”. Por supuesto, recuerda, en la citada revista “también hay cosas de toros”.

En medio del bullicio previo al festejo de San Isidro, junto al patio de arrastre de Las Ventas, Paloma confiesa que el torero que más le gusta retratar es José Tomás. Pero también se muestra satisfecha por expresiones que ha captado en diestros como Morante de la Puebla, “porque parece un torero antiguo, por su forma de vestir, como si fuese de la época de Camarón”.
Pero, en general, cualquier torero puede inspirar un excelente retrato porque “simplemente la seriedad que traen antes de que comienza la corrida impone”.
Sin rivalidad
Ha participado en diversas exposiciones, ha colaborado en libros como una reciente reedición de la enciclopedia taurina “El Cossío”, y sus fotografías se publican en la prensa taurina. Activa, simpática y jovial, Paloma quiere hacer “muchas cosas” y trata de abrirse hueco en un mundo tradicionalmente reservado a los hombres.
Sin embargo, reconoce que sus compañeros le tratan “muy bien”: “Mis compañeros que trabajan en Las Ventas me apoyan. En ningún momento he visto envidia. Al revés, nos ayudamos unos a otros. No tenemos rivalidad”.
Por todo eso anima a los jóvenes que como ella quieren dedicarse a la fotografía
“que se compren una cámara y se pongan a estudiar, que es lo más bonito que existe. Hay que empezar desde abajo, a revelar fotografía en el sistema analógico. Es clave para saber las entrañas de la fotografía digital actual”.
Igual que los toreros sueñan con la puerta grande y ella corre tras ellos para captar la imagen que al día siguiente publicarán los periódicos, Paloma tiene en mente seguir dedicándose a la fotografía taurina. ¡Que Dios reparta suerte!


Ibón Casas: “Aunque tengas discapacidad hay una utilidad para ti, sólo hay que saber buscarla”





Excelente reportaje… un retal de arte fotográfico en toda regla.