Aunque no es un género masivo entre el público español, el cómic al menos goza del beneplácito social y de la fidelidad de un público leal. Ahora, la Casa Encendida, de la Obra Social Caja Madrid, ha organizado –hasta el 26 de octubre- un exposición en la que ha reunido a las firmas más importantes de la escena independiente de nuestro país. Desde Gallardo a Micharmut. Desde Keko a Mauro. De Max a Miguelanxo Prado. No están todos, pero sí los más vanguardistas. Los que ahora conforman el grueso de referentes para los jóvenes creadores.
Con el título “¡Viaje con nosotros!” (¿recuerdan la canción del mismo nombre de la Orquesta Mondragón’), los visitantes –curiosos, fanáticos, para todos los gustos- podrán contemplar una retrospectiva de la historia reciente de las viñetas, sobre todo de quienes comenzaron a despuntar en los 80, años de efervescencia creativa donde la haya.
El trazo que allí se podrá disfrutar es variopinto, como variado es el origen geográfico de sus autores. No hay dos iguales. Sólo comparten su devoción por el trazo. Los suyos no son personajes con superpoderes, no hay héroes pero sí raudales de talento, lo hermoso de lo cotidiano, la audacia del surrealismo, de lo absurdo, de lo próximo.
El cómic conquistó a las masas en la prensa diaria del siglo XIX y, gracias a su carácter contestatario- y al interés que suscitó entre los entendidos, se convirtió en una disciplina artística con entidad propia. Bien es cierto que pronto se situó a la cabeza de las vanguardias y también ocupó la retaguardia de la protesta underground.
¿Te lo vas a perder?


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