Foto del beso de Doisneau, quizá la más famosa de sus obrasCon sus fotografías, que se venden también en tamaño poster por centenas todavía a día de hoy, Robert Doisneau ha llenado de esencias de París y de magia escénica las habitaciones de cientos de adolescentes soñadoras… O por lo menos la mía cuando tenía15 años. Recuerdo que comentaba con mis amigas aquellos besos de película, aquellos retratos a veces robados y a veces posados del París de principios del siglo XX. Los detalles que mostraba cada una de sus fotografías: trajes, estaciones de tren (sus favoritas para retratar emociones), despedidas, abrazos, pequeñas costumbres de los franceses de la época… pero sobre todo emociones, vidas, momentos como congelados en el tiempo que siempre transmitían algo.

Un mundo de sensaciones en blanco y negro que luego seguramente comentaba con sus colegas y filósofos de la época y con los que se relacionaba para hablar de temas trascendentes: Jean Paul Sartre, Albert Camus y Jean Cocteau, entre otras eminencias, fueron testigos de sus obras.

Niños agarrados cruzando en fila una calle de París

Gran Premio Nacional de Fotografía en Francia, 1983, si hay que hablar de alguna de sus cientos de fotos, quizá la que más polémica levantó es la que he puesto en portada. El famoso ‘beso del Hôtel de Ville’, (el beso frente al ayuntamiento) incluso le llevó a juicio porque una pareja aseguraba que se habían reconocido en la fotografía y que era un insulto a su privacidad. Fue cuando se descubrió que aquellos dos eran mentirosos sin escrúpulos, porque Doisneau tuvo que reconocer que aquel beso había sido posado, previo consentimiento de dos estudiantes de arte dramático que nunca pensaron que se harían famosos de la noche a la mañana por esa fotografía que ha dado la vuelta al mundo.

Mujer mirando atentamente un cuadro mientras su marido desvía la mirada a otro cuadro un poco más... ¡¡femenino!!

Te cuento todo esto porque ahora tienes la oportunidad de ver la exposición con muchas de las obras de Doisneau en Espacio para el Arte Zaragoza de la Obra Social Caja Madrid, donde el autor muestra imágenes de su tiempo, de manera discreta e indiscreta, con modestia, fidelidad y sensibilidad social. Él alentaba a la gente a dejarse fotografiar o simplemente los pillaba in fraganti, con la cámara a la altura de la cintura. ¡No te lo puedes perder!