Foto de los ganadoresEn un mundo donde millones de personas tienen algún tipo de discapacidad, hablar de diversidad humana y de igualdad implica ingresar en un terreno en el que todavía queda mucho por hacer.

Esto lo saben muy bien los dos ganadores del concurso de escultura denominado ‘A la diversidad humana’, que organizó el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) y la Obra Social Caja Madrid, con la finalidad de premiar con 10.000 euros un proyecto de escultura que reflejase la consideración de la discapacidad como una expresión enriquecedora de la diversidad humana.

Se trata de los interioristas José Capella Pons (34 años) y Clara Capó Casasnovas (26), ambos nacidos y residentes en Ciutadella de Menorca (Islas Baleares), que presentaron el proyecto denominado ‘Aurum’, bajo el pseudónimo de ‘Fusión’.

José Capella realizó la Diplomatura de Diseño de Interiores en la escuela Llotja de Barcelona, mientras que Clara Capó se especializó en diseño de interiores en la escuela barcelonesa de Massana, además de haberse graduado como técnico superior en artes plásticas y elementos de jardín en la escuela catalana de Deià.

Al concurso se presentaron 74 proyectos de escultura relacionados con la diversidad humana y, entre ellos, el jurado calificador premió el de los dos artistas baleares, quienes ahora tendrán que materializar su escultura para que, una vez terminada, sea instalada en un lugar público de Madrid.

“La idea surgió por mi trabajo”, nos cuenta José. Él trabaja en el departamento de accesibilidad de la Fundación para personas con discapacidad de Menorca, por lo que la integración social, la diversidad humana y la autonomía en relación con el diseño para todos son temas básicos en su desempeño diario.

“Se lo comenté a Clara y empezamos a elaborar la idea básica a partir de intentar encontrar una manera de englobar a toda la sociedad en una misma forma, de representarla a través de una idea que fuera visual y comprensible”.

Imagen del proyecto ganadorDos semanas fueron suficientes para conformar la idea de la escultura. Determinaron la forma, la composición, la modularidad de la pieza, la viabilidad constructiva y la idea que querían transmitir. Entre todos los materiales existentes para conformar su pieza, se decantaron por el acero corten y la fibra de vidrio con resinas.

“A partir de allí, empezamos con el tema del diseño en sí, el apoyo informático, el trabajo en 3D, la visualización de la pieza en 180 grados, la aplicación sobre diferentes ambientes. Por último, se realizó la memoria, se pidieron los presupuestos, se montó el plafón explicativo y se envió. En total tardamos alrededor de un mes. No recibimos ningún tipo de ayuda, el proyecto fue cosa de nosotros dos”, asegura José.

Por su parte, Clara nos explica que para elaborar su proyecto, que tiene forma circular, se basaron en la proporción áurea, también llamada “Divina Proporción”, que es una teoría expresada en el dibujo de Leonardo Da Vinci llamado ‘Hombre de Vitruvio’, el cual muestra a una figura masculina desnuda en dos posiciones superpuestas de brazos y piernas y encerrada en un círculo y un cuadrado.

“Nos basamos en la proporción áurea, porque nos relacionaba la idea de perfección de la sociedad, es decir, llegar a unificar en un solo elemento el conjunto de personas que la forman; discapacitados o no. Es una manera de expresar que el equilibro entre ambos se encuentra en la proporción perfecta, que se consigue aceptándonos unos a otros”.

El mensaje que quieren transmitir con su obra es claro: igualdad ante todo.

“Lo que pretendemos es que la gente no ponga trabas a un grupo de personas con discapacidad, que lo único que quieren es formar parte de la sociedad, con los mismos derechos y deberes que todos, además del acceso a los mismos lugares, ámbitos, bienes y servicios que están a disposición del resto de personas”, resalta José.

Clara añade que los efectos de la luz y color para la vista; el material, la forma y los troquelados para el tacto; y los ruidos que causa la vibración de las planchas de acero convierten a su obra en “accesible, transitable y cercana, con la que el receptor podrá interactuar”.

Tanto José como Clara consideran que el arte en general es un buen vehículo para concienciar al mundo sobre la diversidad humana y así promover la tolerancia.

“Creemos que el arte es un medio ideal para hacer visible la problemática actual, la falta de tolerancia y el respeto mutuo tan necesario hoy en día. El arte ayuda a la gente a pensar, incita a la mente a reflexionar sobre lo que significa una pieza artística y sobre todo la idea que hemos querido plasmar nosotros como autores”, señala José.

En opinión de Clara, en un mundo “en el que ya no somos sensibles a las cosas que realmente importan”, como la diversidad humana y la tolerancia, “el arte utiliza otra vía de emisión, mucho más sutil pero más intensa”. Y después se pregunta: “¿De otra forma, cómo entender que el arte es el medio de expresión más antiguo que existe?”

José cree que “el arte es un mundo tan global, que difícilmente se entiende hoy por hoy un entorno sin presencia de arte”, mientras que Clara considera que cada vez se valora más, pero también recibe más críticas.

“Actualmente el arte no tiene límites, lo que de alguna manera se refiere a que cualquier cosa es arte, como un trozo de papel de váter arrugado; lo cual, causa al público un sentimiento de confusión, a partir del cual se replantea el valor del arte en el mundo. Actualmente, un artista puede vivir de su obra, pero creo que para ello, en muchas ocasiones, tiene que renunciar a su verdadera razón y crear para los demás una obra que guste”, apunta la joven artista.

Tanto José como Clara ahora están más que felices por el premio obtenido. Entre la escultura, el arte en general y sobre todo el diseño de interiores, ambos tienen en mente nuevos proyectos que los pretenden desarrollar para superarse no sólo como profesionales sino, sobre todo, como personas.

Evidentemente satisfechos por el premio obtenido, ambos dieron las gracias a las entidades organizadoras del concurso:

“Queremos agradecer tanto al CERMI como a la Obra Social Caja Madrid por hacer cumplir los sueños de mucha gente. El poder ver una obra tuya expuesta en un lugar de Madrid, y sobre todo que la gente la pueda disfrutar, ya es todo un premio. Estamos muy contentos porque se valore el arte y se dé apoyo mediante este tipo de concursos a las personas que quieren expresarse a nivel nacional. Para nosotros es un fantástico punto de partida para crear con más asiduidad. Certámenes de estas características ayudan mucho a quienes se interesan por el arte y el diseño”.