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Esta gaditana de la Línea de la Concepción se fue a Málaga para estudiar baile. Luego se embarcó en las compañías de flamenco más prestigiosas y hasta tuvo su rodaje en los tablaos madrileños de más solera. Acaba de triunfar con ‘Cayetana. Su pasión‘ en los Teatros del Canal, como primera figura de su propia compañía. Cercana y con los pies en el suelo, nos habla de su profesión sin maquillaje ni circunloquios, con el taconeo propio de la sinceridad.
Cecilia Gómez es una intérprete joven que se identifica, principalmente, como bailaora, aunque deja sitio a los calificativos de “artista” y “bailarina”. Dice que, lejos de la imagen de ser algo caducado, el flamenco está de moda.
“Es un arte que prevalece, y que además la gente lo tiene como muy suyo, es muy de aquí, muy de la tierra. Es muy pasional y corresponde con el carácter del pueblo español, con el que la gente se identifica muchísimo”.

Sabe, porque lo ha vivido, que estar sobre el escenario no es gratuito. Por eso, aconseja a los jóvenes que quieran seguir su camino a que den rienda suelta a su afición. Que ¿por qué? Porque de la afición nace la disciplina, algo fundamental, nos comenta.
Algo mágico
Se le ilumina la mirada cuando se refiere a las sensaciones que percibe sobre el escenario (al que califica como “mágico”) y, también, cuando nos cuenta lo que le aporta su profesión.
“He aprendido todo lo que soy y el respeto a los compañeros. Siempre he estado en un conjunto y he viajado con más gente y eso te hace que tengas una convivencia y que respetes a los compañeros. El flamenco me ha aportado todo: los viajes, conocer otras culturas; ahora que tengo la compañía, la responsabilidad; y ser una persona constante, tener tesón para las cosas”.
A pesar de su juventud, Cecilia no se conforma y se ha lanzado a la “piscina”. Creó su propia compañía, algo, dice, a lo que aspira todo artista, a pesar de que en el lote entren quehaceres de mayor riesgo.
“El artista, aunque esté bailando en otras compañías, siempre tiene la ilusión de querer tener su propia historia. Y el día que decidí hacerlo fue un cambio en mi vida, de bailarina a empresaria, de compañera a jefa y todo fue positivo, porque cuando subes al escenario y ves la reacción del público te compensa todo”.

Cabeza de familia
Ese proceso ha conllevado también fases de sangre, sudor y lágrimas. Es responsable de 20 personas, lo que añade un plus de compromiso. Sabe que si un día no está bien y no puede bailar la perjudicada no es sólo ella, sino 20 personas más. Por eso es consciente de que, en cierto modo, hace las veces de cabeza de familia.
Las largas horas de ensayo y las giras también hacen que su equipo sea, en cierto modo, su familia. Quizás por eso, Cecilia habla de sus artistas con respeto y admiración. Y, por supuesto, los defiende a capa y espada.
“Son, lo primero, unos pedazo de artistas, con un talento impresionante. Los admiro muchísimo y el trato con ellos es de artista a artista. No hay esa rigidez de tratar a tu artista como a tu empleado, porque no es así, son figuras del flamenco todos. Y además los tengo cariño porque lo hemos hecho todo juntos desde un principio. Son mi equipo, mi gente y mi baza sobre el escenario”.

Esta mujer joven y apasionada del flamenco, se reviste de sentimientos sobre el escenario. Prueba de ello es el espectáculo “Cayetana, su pasión”, un programa dedicado a la Duquesa de Alba que ha triunfado en los Teatros del Canal de Madrid y que ahora emprende gira. Valladolid, Málaga y México están entre sus próximos destinos. La obra es un homenaje a una mujer que ha apoyado a las distintas manifestaciones artísticas más españolas. Cecilia define ese espectáculo así:
“Es, sobre todo, pasión, arte. Tocamos todas las artes que han formado parte de la vida de Doña Cayetana, con las que ella ha colaborado, artes que nosotros creemos que se lo tienen que agradecer: el flamenco, la poesía, la colección pictórica que mantiene y aumenta, la afición a los caballos y a los toros… Es un recorrido en siete actos y tres palos del flamenco a siete artes. Todo esto se plasma a través de la danza y con música en vivo, con imágenes de Doña Cayetana en todas esas facetas, con sus cuadros y toreros favoritos. Todo, además, acompañado de un vestuario único de Victorio y Lucchino y con colaboraciones de lujo como las de Paco de Lucía, Jesús Quintero, Antonio Canales… Son 90 minutos donde no hay momento para que la gente se distraiga”.
Pero, el espectáculo es también un homenaje a una mujer que, sin entrar en cuestiones íntimas y más propias de la prensa rosa, ha abanderado las manifestaciones artísticas más españolas. Manifestaciones que, como el flamenco de Cecilia Gómez no pasan de moda. Así que, como adelanta la joven bailaora habrá Cayetana hasta que la gente lo quiera. Eso sí, entre taconeo y taconeo, la artista ya piensa en nuevos proyectos.


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