Foto: Diana Zaforteza.

Foto: Diana Zaforteza.

Desde muy pronta edad, Diana Zaforteza se interesó por el mundo de la edición. Su padre siempre le inculcó un amor por la literatura y los libros. Quizá fue algo que le indujo a que años más tarde estudiara la carrera de Humanidades, y como en la vida una cosa lleva a otra, en 2007 abre Alfabia, una editorial íntegramente suya.

A pesar de la permanente situación de crisis que vive el mundo de la edición, esta joven emprendedora apuesta, con frescura e innovación, por los autores noveles sin olvidar los clásicos de toda la vida. Teniendo en cuenta su corta edad, puede presumir de tener un catálogo con autores de referencia como Pierre Michon, Wislawa Szymborska o Enrique Vila-matas.

¿Qué te impulsó a entrar en el mundo editorial?
A los 23 años me surgió la oportunidad de participar en una editorial que montaba un amigo mío para escritores diferentes que no veían la luz en una grande. Nos juntamos los tres y para mí, que aún no había acabado los estudios, resultó un aprendizaje muy bueno que me abrió muchas puertas ya que tuve una participación que me permitió ver de cerca cómo se montaba un programa editorial. Cinco años más tarde, una vez había aprendido lo necesario para montar una propia, vendí mi participación a mis ex socios y monté Alfabia.

¿De dónde viene el nombre?
En Palma de Mallorca hay unos jardines del siglo XI, a los que tengo mucho cariño y se llaman Alfabia, que significa “pinaza y oliva”. Hace bastante tiempo, mi padre publicó un libro con su nombre y yo quería seguir con esta cronología.

¿Cómo es el mundo editorial para los jóvenes emprendedores?
Pienso que hay que pagar un peaje previo de un año. Cuesta un poco la entrada, pero, una vez estas dentro y has demostrado confianza, es muchísimo más fácil. La gente confía en ti, te consolidas. Hay distribuidores que en lugar ser enemigos de la editorial, en nuestro caso, son amigos.

El objetivo de Alfabia es recuperar clásicos y apostar por autores noveles, ¿cómo os planteáis lograrlo?
Mi idea es encontrar lo mejor. Durante el primer año me he dado cuenta que si publicas calidad y eres fiel a ti mismo, al final tienes tu recompensa. Por ejemplo, uno de los libros seleccionados a los mejores del año fue publicado por una editorial pequeñita. Hay que apostar por lo bueno e intentar publicar cosas buenas, consolidadas. Respecto a valores nuevos, una vez hemos tenido la solidez inicial es cuando empezamos ahora con los nuevos, ya que podemos ofrecerles un escaparate sólido.

¿Con qué criterio seleccionáis a los autores?
Aquí llegan propuestas de todo tipo, desde escritores consolidados a más nuevos. En el momento en que nos gusta un perfil, lo ponemos en común y consultamos a más gente como amigos escritores, porque en una editorial tomar las decisiones sola es complicado. No sólo se trata de ver qué nos aporta económicamente, sino lo que puede dar al catálogo de la editorial. A veces es mejor tener un escritor culto que no uno que es buenísimo en Francia, pero que aquí nadie lo conoce. Y además, están los clientes, la gente que confía en ti. Tú construyes un catálogo y él habla por ti.

¿Cuál es el nivel de los autores noveles en España?
Muy malo, escritores noveles buenos españoles hay muy pocos. Y no tan noveles, los hay mejores. Otra cosa es que yo no coincida con algunos o que personalmente me gusta esta nueva generación, ya que valoro la innovación.

Publicáis diez libros al año, ¿qué publicaciones han destacado más?
Han destacado tres. En primer lugar, ‘Popism. The Warhol Sixties’ de Andy Warhol, un libro que ha triunfado porque no se había publicado nunca en España. Luego nos fue muy bien ‘Mitologías de invierno. El emperador de Occidente’ de Pierre Michon, libro que quedó como uno de los mejores del año 2009. Y luego está ‘Lecturas no obligatorias’ de la poeta Premio Nobel polaca Wislawa Szymborska que ha destacado mucho.

¿Qué diferencia Alfabia de las demás editoriales?
Yo creo que mi editorial es más ecléctica. De repente puede sacar un CD con la revista firmada por diferentes autores, música compuesta por Alberto Iglesias, escenificar una parte del libro… Creo que somos diferentes en lo que refiere al formato de editorial común y de presentación en librería. Siempre evitamos las librerías para las presentaciones, buscamos hacer cosas diferentes, no nos cerramos a nada ni nos centramos en algo concreto. Queremos publicar tanto algo del siglo XVIII como algo innovador actual. Esa frescura nuestra nos diferencia.

¿Cómo os afecta la crisis?
El mundo editorial ya de por si está siempre en crisis. Pero también, es verdad, que muchos editores nos dicen que teniendo la prensa que hemos tenido este año tendríamos que haber vendido el doble.

¿Qué planes tenéis de cara al futuro?
Ahora vamos subiendo escalones y tanteando un poco todo. Próximamente vamos a publicar un libro ilustrado por un conocido ilustrador italiano, que vendrá a España a apoyar la editorial y promocionar la obra. También hay un libro de Eduardo Lago, Enrique Vila-matas, Jordi Soler y Antonio Soler en el que cada uno ha escrito un texto sobre Joyce.

¿Por qué crees que los jóvenes cada vez leen menos?
Leen menos literatura, porque leer información o en Internet sí que lo hacen. Para solucionarlo se tiene que introducir un hábito de lectura tanto en casa como en el colegio. Estoy convencida de que la transmisión de abuelos a padres e hijos volverá con un valor de por medio que al final será más un placer. Quizá ahora no, pero en un futuro lo que la gente querrá es apagar el ordenador, tomar una copa de vino y leer un libro. Porque mirar todo el día la pantalla cansa. De hecho, las expectativas sobre el libro electrónico, de momento, no han tirado para adelante ni de lejos como anunciaban.

Ya para terminar, ¿qué es para ti la literatura?
Es como una forma de vida… más que eso es una manera de viajar, de aprender, de creer y algo fundamental para estructurar tu cabeza.