Un graffiti de Edina TokodiNo son abundantes las ocasiones en las que el arte y la naturaleza van cogidos de la mano, y menos cuando se trata de algo que en muchos países se considera como un hecho incívico como es el caso de los graffitis. Paseando por las calles Williamsburg, en Brooklyn, puedes apreciar la obra de Edina Tokodi: graffitis verdes.

Esta joven, licenciada en arte y diseño gráfico por la Academia Húngara de Bellas Artes y diseño urbano en Milán (Italia), ha querido naturalizar los graffitis urbanos utilizando musgo en sus obras de arte. De esta manera, pretende sensibilizar a la gente de las grandes ciudades con la naturaleza y recordarles que hay más mundos fuera de las cuatro paredes de casa o la oficina. Por eso cree que:

“Nuestra distancia de la naturaleza es cliché. Los habitantes de las ciudades a menudo no tienen ninguna relación los animales o la vegetación. Por eso, como artista siento una necesidad de llamar la atención sobre las deficiencias en nuestra vida diaria”

Edina Tokodi afirma que una vez realizada su obra, suele volver a visitar su ‘musgo’ o ‘planta’ como les llama para reparlos un poco, aunque no es indispensable ya que acostumbran a tener suficiente agua del aire, la lluvia y la condensación.

A veces también regresa al graffiti para observar la reacción de la gente. Le gusta ver la respuesta social ante la obra de musgo, hay gente a quien les es indiferente, otros los cuidan o algunos los sacan. Eso sí, la artista es contundente a la hora de afirmar que:

“Si todo el mundo tuviese un jardín propio para cultivar, su relación con al tierra sería mucho más equilibrada. Por supuesto, un jardín puede ser muchas cosas”