
Fotos: Elena Palacios/ Ediciones Siruela
No se dejen despistar por su título. Son seres distintos, pero cuya apariencia y formas les hace pasar inadvertido entre humanos. Ana Ripoll (Madrid, 1971) nos ofrece en su primera novela, ‘Los incorpóreos’ (Siruela) la primera entrega de una trilogía en la que lo cotidiano, el suspense y lo desconocido van tejiendo un entramado de flecos alrededor de los dos personajes principales, Perséfone y Gabriel.
Esta es la primera entrega de una trilogía. ¿Cómo surge esta saga? ¿Está planificada la historia o puede sufrir importantes modificaciones?
Andaba a la busca y captura de una trama para una novela, ya que hasta ahora sólo había escrito relatos cortos. Un día me topé por azar con una página en Internet en la que hablaban de unos seres mitológicos que denominaban ‘las sombras’, similares a fantasmas o espectros que se apropiaban del aliento vital de los humanos y se nutrían en él.
A partir de ese momento, mi cabeza se puso en funcionamiento, hasta que por fin construí la historia, entre mayo y diciembre de 2009. No he decidido que fueran tres libros aleatoriamente ni porque se estila, sino que responde a un criterio clásico: planteamiento, nudo y desenlace. Está todo en la cabeza, y ahora estoy trabajando el desarrollo de la segunda entrega.
¿Alguno de sus personajes le ha sorprendido?
A medida que he desarrollado alguno de ellos, me ha cautivado más, como el caso de Orlando, el hermafrodita, uno de los incorpóreos. Cuando acabé la novela me gustó mucho y, de hecho, adquirirá más peso en las otras dos partes.

Nueva York, Praga y Madrid son los escenarios en los que se desarrolla esta historia. ¿Por qué estas tres ciudades?
Nueva York resulta un escenario fabuloso, polivalente, es un personaje más; como ciudad, cautiva y sirve lo mismo para una historia policiaca, romántica o de ficción sobrenatural. Praga, por ese punto de Europa gótica tan relacionada con las historias sobrenaturales o místicas, románticas, y Madrid porque quería una historia cotidiana, no un ficticia como la Tierra Media de los hobbies, sino un escenario que cualquier lector pudiera reconocer, como El Retiro, la Plaza Oriente, el mercado de San miguel… todos estos lugares enmarcan la historia sobrenatural y la dan mayor verosimilitud.
Pienso en la atracción de Perséfone –por cierto, la diosa de los muertos, nada casual es obvio- hacia Gabriel. ¿Por qué nos seduce tanto lo enigmático, lo misterio, pese al peligro que suele acompañar?
Lo primero que le atrae de Gabriel es el físico. Cuando descubre lo que es, ya es tarde, porque ya está enamora de él, no puede dar marcha atrás. Quizás la mueva la fascinación hacia lo prohibido. De cualquier modo, Gabriel es guapísimo, caballeroso, educado, culto, la colma de atenciones…
Dada la complejidad de entendimiento entre humanos, la relación de personas e incorpóreos, ¿es más fluida?
Hablamos de seres más longevos que los seres humanos, por tanto con más experiencia. No es más fluida ni más lenta. Hablan, en cierto modo, lenguajes diferentes. Imagínate a un ser de estas características, que vive mil años, cabalga entre dos mundos, que sabe qué hay después de la muerte… sus intereses, sus miedos, sus preocupaciones, no serán los mismos que los tuyos.
¿Hasta qué punto se han inmiscuido los incorpóreos en la vida de Ana Ripoll?
Por completo. Se han inmiscuido del todo, no podía dejar de pensar en ellos, se convirtieron en una obsesión.
¿Qué hay de Ana Ripoll en Perséfone?
Trato de reflejo en ella la visión que tengo de la mujer joven de hoy en día, autónoma, independiente, toma sus decisiones, aunque se equivoque, y no esperan ningún caballero salvador, al revés, es ella la que acude al rescate.
‘Crepúsculo’ supuso un repunte para la literatura de terror y recuperó un mito eterno, el del vampiro. ¿Qué es lo que más le fascina, como autoras, de sus criaturas incorpóreas?
Su conocimiento exacto del mundo de ultratumba.
¿Qué cree Ana Ripoll que hay después de la muerte?
No tengo ni idea… me gusta la idea de la reencarnación. En cualquier caso, me niego a creer que todo se acabe con la muerte.
Fenómenos tan poderosos como el de ‘Crepúsculo’, ¿facilita el auge del género o lo complica por la inevitable comparación?
Ayuda, todo lo que anime a una persona a coger un libro es un beneficio para todos. ‘Crepúsculo’ ha hecho que muchos jóvenes adquirieran un hábito que no tenían, el de la lectura. Y ha traspasado la frontera de las edades.
¿Lo ha leído?
Lo he leído y disfrutado, sí.
¿Cuáles son sus referentes literarios?
En ficción, ‘Otra vuelca de tuerca’, de Henry James, aunque me encanta Stephen King, por la capacidad de desarrollar las historias de terror en un ámbito cotidiano.
¿Qué se echa de menos en este mundo respecto del mundo de las sombras?
La longevidad.
¿Qué sentimiento le gustaría dejar en la boca del lector una vez que concluya la lectura de ‘Los incorpóreos’?
Curiosidad por saber cómo continuará la historia.


Ibón Casas: “Aunque tengas discapacidad hay una utilidad para ti, sólo hay que saber buscarla”





Se está hablando de…