
Foto: Natalia Romay
El joven artista David Mayo lleva bastantes años dedicado a la creación y aunque sufrió un parón, debido a una mala situación personal, volvió a la carga con sus pinceles, su cámara y toda su creatividad. Le va muy bien, de hecho, ha expuesto habitualmente en distintos lugares de España. Le hemos encontrado en nuestro Facebook ‘Jóvenes artistas y creadores’ y nos explica que intenta que su trabajo se mueva entre lo conceptual y lo expresivo.
¿Cómo empezaste en el mundo del arte? ¿Cuál es la disciplina o disciplinas en la/las que destacas?
Mis primeras experiencias con el arte no fueron precisamente con las artes plásticas, sino con la literatura. De adolescente era un apasionado de la poesía de Rimbaud y los simbolistas franceses, de la generación “Beat”… Aunque pronto llamó mi atención la pintura. Francis Bacon fue el primer pintor que me hizo pensar que yo quería hacer algo similar. También era ya un apasionado del cine y me planteé estudiarlo en profundidad, pero finalmente opté, para bien o para mal, por la facultad de Bellas Artes.
Al principio fue la pintura y solo la pintura, aquí en Sevilla es la que manda. Actualmente me siento mucho más libre, mi obra principal tiene soporte fotográfico, pero cada vez siento más la necesidad de hacer otras cosas.
Eres licenciado en Bellas Artes, ¿cuál es la mejor enseñanza que obtuviste de tu carrera? ¿Crees que para ser un artista hay que cursar dichos estudios?
En absoluto hay que cursar ningún tipo de estudios para ser artista, quizás a algunos les ayude pero no es imprescindible. Yo puedo decir sin titubear que todo lo importante sobre arte lo aprendí por mí mismo. La facultad solo me ayudó proporcionándome una extensa biblioteca gratuita y bueno, siendo del todo sincero, si que tuve un buen profesor que me hizo acercarme al arte más reciente, ya que yo no había pasado aún del arte de posguerra. Así que, al final, la carrera de Bellas Artes suele resumirse en tener la suerte de coincidir con un buen docente y, sobre todo, en currártelo tú mismo. Al final es en esto en lo que falla mucha gente.

Te estás doctorando, ¿en qué consiste o consistirá tu investigación?
Gira en torno al cine, no me gusta demasiado acomodarme y hacer proyectos muy trillados. Extraer del cine elementos comunes a todas las artes es algo que me apasiona. En concreto, mi tesis irá encaminada en torno al sentido de las imágenes en la contemporaneidad y en como todo el arte llegó a un punto límite en los años sesenta, pero planteándolo a través del film ‘Persona’, de Ingmar Bergman, una obra que ha influido como ninguna otra en mi trabajo y que de hecho es objeto de cita en mis últimas obras.
Aunque llevas bastantes años dedicándote a la creación, tuviste un parón debido a una mala situación. ¿Qué lleva a un artista a colgar sus pinceles o su cámara? Cuando uno vuelve a la carga, ¿lo hace renovado? ¿Qué te procuró esta experiencia?
Es algo muy extraño porque no solo perdí la inercia creativa sino que el arte dejo de tener el sentido que tenía para mí, no creaba ni iba a exposiciones ni me relacionaba con otros artistas, mi única conexión con el arte era el cine, escribía ensayos sobre películas y solo podía leer libros sobre el séptimo arte. Lo demás me aburría e incluso esto último lo hacia sin ningún tipo de pretensión, solo me distraía, supongo que simplemente mi mente aún necesitaba algo de movimiento.
La vuelta del impulso de crear llegó poco a poco y la verdad es que todo lo que hice en ese tiempo me sirvió, extraje del cine conocimientos que me han aportado mucho en todos los campos y creo, mejor dicho estoy seguro, que mis obras actuales son las mejores que he hecho.
La experiencia me sirvió para no tomarme las cosas tan en serio. Actualmente el arte me sigue pareciendo a veces algo increíblemente estúpido y otras la cosa más extraordinaria del mundo, pero lo único que al final saque en claro es que no puedo prescindir de la creación, es algo que forma parte de mí de una forma difícil de explicar. La perspectiva me permite decir que en cierta forma durante todo aquel tiempo también estuve creando.
Comienzas con la pintura, ¿de qué obra en concreto te sientes más orgulloso?
No me siento demasiado orgulloso de ninguna. Realicé una serie llamada ‘Retratos de desconocidos’ que a todo el mundo le gustaba mucho, bebía de las influencias de aquel entonces: Bacon, Caravaggio, el expresionismo cinematográfico y fueron las pinturas que me dieron mis primeros premios y menciones. Si me esfuerzo puedo encontrar en ellas cosas que aún mantengo: mi interés por el ser humano como motor principal de la obra, el autorretrato velado e incluso mi posterior obsesión en torno a la relación entre las imágenes y lo real que en estas pinturas aparece en torno a la fisicidad de la luz. Actualmente aún pinto a veces, me ayuda a sacar ideas de forma espontánea y fácil, pero no me la tomo muy en serio y no me considero pintor. Si lo hiciese sería injusto con los que dedican su vida a este medio.

Más tarde te inclinas por la fotografía, ¿qué encuentras en este mundo para que tus inclinaciones se vuelquen en él?
La conexión que la fotografía mantiene con lo real es fascinante, la aleja de todos los demás medios (excepto del cine y el video que mantienen una fuerte raíz fotográfica). Ante una fotografía el espectador siempre experimenta la sensación de que aquello que representa, incluso aunque se trate de una muy ficcionada o conceptual como es mi caso, estuvo delante del objetivo y por tanto sucedió realmente. Con una pintura es distinto, el observador ve en ella la interiorización o asimilación que el pintor ha hecho de algo, esta interiorización la hace el fotógrafo también sin duda, pero el espectador tiene que esforzarse en un segundo momento para captarla. Al principio es la idea de que “eso que muestra la imagen estuvo allí”, lo que predomina y ésta permanece en mayor o menor medida y de forma inconsciente durante todo el proceso de asimilación de la obra. Esta es la única diferencia real entre expresarse pintando o fotografiando, lo demás obedece a los intereses y planteamientos de cada artista, pero, sin embargo, para mí resulta decisivo.
Respecto a otras disciplinas como el collage digital o la instalación, ¿qué nuevas puertas te han abierto? ¿Qué te permiten expresar mejor que la fotografía o la pintura?
Con el collage una parte importante es la cita, el tomar imágenes ya realizadas para que el significado que tenían ayuden a concretar el significado de lo que estás creando, a veces por prolongación y otras por oposición. Otras veces es simplemente la única técnica posible, las obras que he realizado en los últimos meses a partir de capturas de pantalla de perfiles de Facebook, eliminando comentarios, incluyendo fotografías mías o ajenas, solo pueden definirse como collage digitales.
Al final supongo que es la libertad que proporciona lo que lo hace interesante. Mi obra cada vez se vuelca mas hacia lo conceptual, pero las imágenes siguen siendo mi sustrato principal. El collage digital me proporciona una gran libertad para trabajar de esta forma. Con la instalación es distinto y resulta tan fácil como decir que las cosas a veces se hacen demasiado grandes y entonces las llamamos instalaciones.
Dices que tu trabajo se mueve entre lo conceptual y lo expresivo. ¿Nos lo explicas considerando sus antónimos? ¿Por qué descansas en lo conceptual y lo expresivo?
Las ideas son para mi lo más importante. El arte se define en mayor parte como la transmisión de una idea sobre el ser humano, el mundo que habita, el tiempo que le ha tocado vivir, sobre el propio arte, etc. Sin embargo, hay otra cosa que lo define y es que se manifiesta como un lenguaje único, personal e intransferible entre creadores, es a esa capacidad de plasmar la idea como solo tu puedes hacerlo lo que llamo expresión. No se trata de que la imagen resultante tenga una carga plástica expresiva, la expresión está en la forma única y personal en que la idea se ha vuelto imagen.
Algunos de tus temas son las relaciones intersubjetivas, la fragilidad de la memoria, la reflexión en torno al sentido de las imágenes en la actualidad y la relación entre arte y espectador. ¿Cómo o de dónde nace el interés por cada uno de estos temas?
Las relaciones entre las personas son las que mueven nuestras vidas, incluso los demás temas son solo un apéndice de este. Por mi parte puedo decir que ha sido mi relación con los otros lo que ha marcado mi trabajo a un nivel íntimo, el “verse a sí mismo desde fuera a través del otro” que formula la teoría psicoanalítica de Jacques Lacan. Una obra reciente como ‘Mi cama es para ti Tracey’ no es más que un autorretrato ficticio (aunque quizás por ello el más sincero) que utiliza la captura de un perfil de Facebook de la artista Tracey Emin (también ficticio y creado por alguien que no conozco y se hace pasar por ella) para poder materializarse. Es algo así como si solo consiguiese mostrar mi intimidad, algo que Emin hace descaradamente en toda su obra, a través de falsos yoes, un proceso que, por cierto, no es en absoluto exclusividad mía.
Lo más curioso fue ir descubriendo como todos los procesos que se dan a un nivel inconsciente en las relaciones intersubjetivas, como la proyección o la identificación con el otro… se dan también entre el espectador y las imágenes y, por tanto, entre el espectador y el artista. Este es el motor principal de mi obra.

Iniciativas como Arco, para ti, son “la peor forma de ver arte”. Lo dejas claro en tu blog. ¿Cuál es la mejor forma de hacerlo?
Arco es una feria, y esta hecha para gente que compra arte y va a comprarlo, no es para disfrutarlo, las obras están sacadas de contexto, distribuidas sin un orden mayor que el que dicta el espacio. La mejor forma de ver arte en la actualidad es en una buena exposición bien comisariada. Hay que defender la figura del comisario, su trabajo es a veces como el de un artista, como el mío cuando creo imágenes a través del collage cogiendo de aquí y de allí, escogen el material que creen que mejor puede articular un discurso, a veces fallan como fallamos los artistas, pero cuando aciertan es fabuloso. Pero si tuviese que soñar seria de forma muy simple, en cualquier sitio en el que estuvieran los artistas que más admiro explicándome su forma de trabajar y sus ideas, porque al final eso es lo que cuenta, los artistas y la obra.
Tienes un currículo dilatado y has ganado numerosos premios. Pero me centro en tus proyectos futuros para este año: Exposición individual en el Pabellón de Italia (Sevilla); ‘DownloadUs. Exposición colectiva’ (Madrid), y la ‘Bienal de Queretaro’, en México. ¿En cuál te hace más ilusión participar? ¿Por qué?
La más ilusionante es la próxima casi siempre, en este caso una colectiva en un nuevo espacio de exposición en Sevilla de la que me acaban de informar ¡aunque aún no sé ni que obras estarán! Pero si preguntas a largo plazo creo que ‘DownloadUs’ va a estar muy bien, se trata de una exposición comisariada por Concha Campos en torno a las conexiones entre el arte y la red 2.0, a las redes que se forman entre artistas, a las posibilidades creativas de los nuevos medios digitales… creo que va a ser un proyecto muy interesante y los artistas escogidos son muy buenos, a algunos los admiro especialmente.
¿A dónde te gustaría llegar con tu arte? ¿Cuál es tu sueño, algunos de tus objetivos en el mundo artístico?
Básicamente que algunas de mis ideas lleguen al público, que les den motivo para reflexionar y para emocionarse. A un nivel más egoísta poder vivir de esto y dedicarle todo mi tiempo, eso estaría realmente bien.


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