
Foto: Jesús Robisco
Puede ser cierto, tal y como afirma Mey-Ling Bisogno, que existe una íntima relación entre los sabores, los olores y las emociones, incluyendo el amor, la atracción y el deseo sexual. Para esta artista, con la que he tenido el gusto de conversar sobre su montaje ‘Cómeme’, que todavía se representará en la sala Triángulo los días 13 y 22 de octubre, “comer nunca ha escapado a ese cierto poder erótico, aunque no siempre se come por hambre y no siempre se copula por amor”.
Y es que, por lo visto, existe una teoría que afirma que la gula y la lujuria hunden sus raíces en la biología humana, en el propio instinto de supervivencia. Así se inspira la creadora y alma de este espectáculo que explica que:
“‘Cómeme’ es una exploración sensorial que toca temas como la lujuria, la gula, el pecado y el deseo. Incluso el canibalismo y la antropofagia, que no son ajenas al arte. En esta cocina de color blanco y negro, donde se cuece este experimento, tres actrices-bailarinas serán las protagonistas de esta pieza muy femenina, que reivindica el gusto y el olfato e investiga en la fina línea que separa querer comerse (a besos) a un amante y convertirlo en tu dieta”.
¿Promete su originalidad, no? Y es de rigor hablar sobre este montaje porque en él participan tres jóvenes artistas. Por una parte Lucía Marote, de 30 años, y por otro Cristina Pérez Sosa, de 27. Confirma la directora de la pieza que ambas jóvenes artistas “son dos excelentes intérpretes” con las que tiene “la suerte y el placer de trabajar”. En este sentido, continúa contándome que ambas:
“Aportaron muchísima creatividad y personalidad en el proceso de creación de esta pieza y compartir escena con ellas ha sido muy divertido”.
Por cierto, que la música de ‘Cómeme’ es en un 70 por ciento original, especialmente compuesta para la obra, y el compositor, que también la interpreta en directo durante la función, también es un joven creador de 35 años que se llama Martín Ghersa. Con él que Mey-Ling Bisogno trabaja en equipo desde hace 12 años.
Me apunta la autora que el canibalismo y antropofagia aparecen muchas veces en la literatura. Prueba de ello es la novela de ‘Los viajes de Gulliver’, la obra fantástica y satírica de Jonathan Swift, en la que su personaje principal es casi devorado en el país de los gigantes, a la vez que el escritor irlandés, por medio de un ensayo, planteaba su política de saneamiento de la economía inglesa, manifestando que debía de venderse a los hijos de los pobres -mientras más tiernos mejor- para manjar de la mesa de los ricos.
Nunca me había dado cuenta de este detalle y resulta que también existe antropofagia enmascarada en los cuentos populares como el de ‘Hansel y Gretel’, el de ‘Los 3 cerditos’, ‘Caperucita roja’ y hasta en ‘Blancanieves’, cuyo corazón pide la bruja.
********IMPORTANTE********
• Dos únicas funciones: 13 y 20 de octubre a las 22.30 horas.
• Lugar: Sala Triángulo. C/ Zurita, 20. 28012 Madrid. Metro Antón Martín-Lavapiés.
• Información y reservas en el teléfono 91 530 68 91 y en la web de la sala www.teatrotriangulo.com.


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