Ignacio Nava, un joven creador polifacéticoCon tan sólo 21 añitos, Ignacio Nava tiene un talento indiscutible, además de una asombrosa sensibilidad para denunciar los prejuicios y la injusticia. Ante el actual problema de la saturación de información, Nava, sabiamente, recomienda a sus coetáneos selección y para priorizar, introspección. Según el  joven creador, la mejor forma de hacerlo es mediante el trabajo creativo, ese que ilumina la realización de los proyectos personales y combate el tedio. Porque, en palabras suyas, “hay que ser dueños de nuestras vidas y no viceversa” y “la felicidad está en el autoconocimiento”.  Con una mentalidad funcional y reivindicativa, el polifacético Nava además escribe y pinta.

Estas realizando el curso ‘Ingeniería del cine de bajo presupuesto’ de la Universidad Carlos III dirigido por Ángel García Crespo para lanzar nuevos talentos en el cine de bajo presupuesto. ¿Qué esperas de esta formación?

Aprender todo lo que en las clases teóricas sobre cine no he aprendido: que el cine puede ser algo más que un gran proyecto lleno de gastos y que no es necesario un gran presupuesto para poder realizar un trabajo audiovisual. De momento, Ángel nos ha transmitido la fuerza de la revolución digital, que hace posible que nazcan proyectos con muy pocos recursos económicos. La tecnología, aunque muchos no lo crean así, ha conseguido librar al cine de su dependencia técnica para poder concentrarnos más en el componente humano como la interpretación o la historia, que es lo que realmente queda de perecedero en una película. O eso, al menos, es lo que he aprendido en menos de un mes de este curso.

Como joven creador, ¿tienes algún proyecto cinematográfico en mente que se adecue a un bajo presupuesto? ¿Y algún sueño mucho más elevado?

Actualmente estoy escribiendo el guión para un ‘largo’ (como proyecto de fin de carrera) y creo fervientemente que se adaptaría sin ninguna dificultad a un presupuesto muy diezmado. Las localizaciones son fáciles de conseguir. Lo más difícil es conseguir los actores, pues hay un número bastante alto de personajes. Pero en fin, Ángel nos ha enseñado bastante picardía para desenvolvernos en ciertas situaciones de negociación. Además, he grabado algún que otro cortometraje con amigos y tengo escritos un par de guiones para cortos, por lo que dispongo de cierta experiencia.

Por supuesto, algún día me gustaría dirigir un rodaje de gran presupuesto, con grandes estrellas, como sueña cualquier joven de mi edad. Pero me acabaría cansando si los proyectos pierden contenido en detrimento del sensacionalismo o  trascendencia en la vida pública. Las obras audiovisuales deben hablar por sí mismas, sin necesidad de un escándalo o un interés puramente frívolo.

Además del cine, ¿tienes algún talento en algún otro sector artístico?

Me encanta escribir. Siempre que tengo tiempo escribo, sobre todo prosa. Con unos amigos, escribo pequeños relatos en un blog, así como pequeñas inquietudes del día a día. Tengo bastantes relatos breves, algunos cuentos, y actualmente tengo empezadas dos novelas, las dos de temática fantástica, aunque con un componente social bastante alto. No soy muy buen escritor, debo reconocerlo, pero tengo cierta imaginación. Me falta pulir la técnica y el estilo narrativo. De hecho, valoro mucho a los grandes escritores porque considero que la escritura es el arte más arriesgado y humano.

Por otro lado, tengo otro talento desde muy niño, el dibujo y la pintura. Dibujo todo lo que veo. Desesperaba a mis padres porque no dejaba de pintar en las paredes. Estuve durante ocho años en el estudio de una pintora, aprendiendo nociones de carboncillo, dibujo anatómico, sanguina, pastel, acrílico, acuarela y finalmente óleo. Al final, me he decantado por esta técnica y tengo acabados siete u ocho cuadros. Últimamente, he asistido a cursos y talleres sobre ilustración digital y me estoy adentrando en este mundo, perfeccionando mi manejo del Photoshop. Al respecto, se puede ver mi mínimo trabajo.
Lo cierto es que con la carrera no tengo mucho tiempo para pintar tanto como me gustaría, pues es una actividad que me relaja y me pone en contacto conmigo mismo.

¿Qué virtudes tienes que puedan hacer de ti un gran director de cine o cuáles, en tu opinión, son indispensables para serlo?

La mayor virtud es la constancia. Se puede hacer una lectura negativa, pero soy bastante perfeccionista y, a veces, no acabo de estar del todo satisfecho de las obras o actividades que realizo. Por eso, trabajo constantemente para suplir las necesidades que a mi parecer requiere una obra. Esa es la mayor virtud que me acerca a la dirección, pues no me importa hacer horas extras en un trabajo.

Paranormal Activity’, ‘Enterrado’, ‘Rec’ o ‘Colin’ son algunas de las cintas consagradas y realizadas con un costo realmente bajo. ¿Qué harías tú para rebajar el coste de una producción?

De donde más se puede rebajar un presupuesto es en las localizaciones. No solo se puede falsear la localización real de un guión, si no que se pueden conseguir permisos de rodaje o grabación muy baratos o incluso gratuitos. Además, tenemos las políticas autonómicas que nos dan subvenciones por grabar en sus territorios, con el fin de dar a conocer sus paisajes. Por ejemplo, Castilla y León es una las regiones que más dispuesta está en ayudar económicamente a los proyectos que tengan como localización su territorio. Respecto a las localizaciones, tenemos el caso de ‘Enterrado’, que como única localización tenemos una caja de madera. Pero, ¿cómo suple el director esta carencia? Desarrollando una historia llena de suspense e intriga en la que no decae el ritmo sincopado.

¿Cómo se reduciría el presupuesto en actores?

También se puede reducir notablemente. Hay una cantera de jóvenes promesas en las numerosas escuelas de arte dramático, así como en las agencias de modelos. Hay que ser consciente de que un actor o actriz del star system español es un buen reclamo publicitario para el film, pero si lo que queremos es contar una buena historia, tampoco es necesario contar con actores de reconocido talento. Es mejor dar a conocer nuevas promesas, para así desarrollar la función más bonita de un director: la dirección de actores.

Tanto la carencia de actores profesionales como la de localizaciones espectaculares se cubre con un guión genial. Si nos faltan efectos especiales, dinero para la calidad visual del film, si no contamos con actores buenos, debemos hacer una historia sumamente interesante y atractiva que venga a decirnos lo que los medios de los que disponemos no pueden. Por ejemplo, si tenemos una escena de un incendio, con iluminación, buenos diálogos, podemos sacar el incendio fuera, en off, pero sin necesidad de suplirlo. No sale en pantalla, pero el espectador se quedará con la sensación de que hay incendio. Nunca debemos tratar de imbéciles a los espectadores.

¿Qué más es necesario para triunfar en el cine?

Los que de verdad triunfan en cine no son los que están presentes en todas las agendas de los medios y en las revistas del corazón. Los verdaderos profesionales son aquellos que con humildad y buen hacer se hacen un hueco en el corazón y en la memoria de los espectadores. Estoy pensando en Manuel Alexandre, un fabuloso actor que quedará en todas nuestras mentes como una figura campechana. Sus trabajos son extraordinarios, además de ser una bellísima persona. No ha que caer en el dogma de confundir vida privada con obra pública, pero yo creo que hay ciertos vínculos entre una y otra.

Lo que se premia en cine es la humildad, el talento y las ganas insufribles de trabajar. Trabajando es como se consigue que el veneno del medio se meta en tus venas y éste será el que nos recompense con el trascurso de los años y no la remuneración económica. Aún así, no es necesario un triunfo mediático para ser un profesional de cine. El verdadero triunfo es ver acabado un trabajo en la gran pantalla.

¿Te gustaría que el bajo presupuesto no fuese sólo una cuestión de necesidad sino un motivo de interés y una seña de identidad de tu obra?

Que un proyecto de bajo presupuesto tenga éxito creo que tiene más mérito que otros que tengan mayores medios para publicitarlo y distribuirlo. Y creo que los medios informativos se hacen eco de este hecho. Es decir, cuando un film como ‘Paranormal Activity’ logra llegar a las salas con tan pocos medios, se convierte en noticia, y me parece lógico. Normalmente, los trabajos con poco presupuesto se caracterizan por una doble exigencia en el trabajo de sus creadores. Por ello debe ser de interés los proyectos de bajo poder económico.

Me sentiría más cómodo si no cuento con un caudal económico muy grande. Sé la seguridad que te da un acuerdo contractual o disponer de subvenciones económicas, así como adelantos de distribución, pero lo que importa, al fin y al cabo, es el trabajo artesanal, que es la magia del medio. Rodearse de los actores para explicarles cómo se va a acometer la próxima escena es un momentazo que no se paga con dinero.

¿Qué papel representa la historia en todo esto?

Con la historia ocurre lo mismo. Si cumples con un mínimo de conciencia social o de crítica, sabes que ya tendrás enemigos y que no dispondrás del dinero deseado. Pero si la historia que quieres contar te llena los días, desde que te levantas hasta que te acuestas, tener mucho o poco dinero se convierte en algo secundario.

Ángel nos mostró su filmMileuristas’, que puede considerarse algo así como un manifiesto del cine de bajo presupuesto. Este cine puede tener su propia impronta estilística. Sería un buen tema de investigación, pero los filmes con bajo presupuesto suelen ser muy ricos en situaciones originales y en historias atractivas. Prefiero un cine fundacional y reivindicativo que un cine que me reporte beneficios económicos; que recuerden mi cine como obras reivindicativas, que ser un best seller pasajero y efímero. Y ahí tenemos a los grandes directores españoles que realizaron sus obras mayores en una industria con censura y con muy pocos recursos económicos durante el régimen de Franco y CIFESA: los geniales Berlanga, Bardem, Azcona, Edgar Neville y otros tantos. Ellos deberían ser los padres que nos inspiren a la hora de hacer un cine de bajo presupuesto.

En ‘Ingeniería del cine de bajo presupuesto’ tocaréis todos los procesos para hacer un film como el guión, las cámaras, los actores, el montaje, la distribución, la accesibilidad, etc. ¿Cuál crees que será el tema con más escollos para ti y en cuál brillarás como creador?

Soy mejor en aquellas facetas y funciones más creativas, en las que hay que desarrollar tramas y crear algo de la nada, como el guión. En lo más técnico como las cámaras, la iluminación, el sonido, el maquillaje, la fotografía… soy un auténtico desastre. Me las apaño bien, pero no estoy acostumbrado a encuadrar bien. Creo que esto es resultado de mi formación pictórica. No es lo mismo un lienzo en blanco que hacer un cuadro de una escena que ya existe, de encerrar en la pantalla todos los elementos visuales necesarios para construir la historia. En cuanto a los actores, estoy seguro que se me daría bien, pues me gusta mucho la interpretación. La dirección de actores es lo que más me motiva de la dirección.

El objetivo final del curso es incidir sobre las partes básicas necesarias para que cualquier persona con interés pueda animarse a realizar su propia película, y que sea capaz de realizarla con imaginación y contenidos, ¿te pondrás enseguida a ello? ¿Cómo lo harás?

Es primordial la historia y ya tengo escrito varias cosas. Antes de registrar el guión en el Registro de la Propiedad Intelectual, empezaría retocando un guión para eliminar y pulir aquellas cosas que sobran a la hora de sugestionar con una trama. Después, desglosaría el guión escena a escena, para desentrañar las necesidades de producción. Con ello, puedo hacer un mapa muy aproximado del presupuesto del film. A continuación, buscaría financiación en diversas fuentes, pero sobre todo en las subvenciones públicas (el Ministerio tiene unas cuantas). Si no me quedase más remedio, me pondría en contacto con capitales privados, les mostraría algún cortometraje mío y les expondría mi proyecto. Como última opción, se puede poner dinero del propio bolsillo. Esta es la forma perfecta de abaratar costes porque estás jugando con el dinero que te da de comer, así que seguro que recortaría el presupuesto y buscaría alternativas menos cualitativas, pero muchísimo más originales.

Para el equipo técnico, supongo que tiraría de contactos. Mis compañeros de facultad seguro que estarían dispuestos a ayudarme en diversos aspectos. Para el equipo artístico, si que tendría que disponer del presupuesto: conseguir actores semi-profesionales o compositores, así como maquilladores y figurinistas. Aunque todos estos últimos aspectos pueden ser cubiertos por una única persona (excepto la de los actores).

¿Tienes en mente alguna reflexión importante de índole social, científica o ética que te gustaría trasmitir en alguna de tus futuras creaciones?

Me interesan mucho los movimientos feministas. De hecho, todos los guiones que he escrito tienen una protagonista femenina que lleva la iniciativa de la acción dramática. Concretamente, el guión del largo para el proyecto de fin de carrera es totalmente feminista. En el cine, aún hoy en día podemos encontrar que se trata a la mujer como un objeto bonito, de decoración, sin cerebro y entrañas. Debemos desquitarnos de una vez por todas de esta imagen de la mujer como algo bello ya que, aunque es cierto que lo son, esta visión es algo bisoño y contradictorio.

Pero también quiero hacer obras que nos obliguen a la tolerancia y a la concordia entre los pueblos, pero no desde ese sensacionalista prisma dogmático de lo políticamente correcto. Tengo numerosos amigos inmigrantes que se han asentado en España con sus familias desde hace años, y me gustaría comunicar a todo el mundo esa visión realista y más verdadera sobre la inmigración y los vínculos entre naciones que ellos me han transmitido.

¿Te atreverías a hacer algo más personal, más íntimo?

Como creador, ambiciono dar testimonio de una gran saga familiar, basándome en gran parte de mi árbol genealógico. Las clases trabajadoras en la República, la guerra y la posguerra, la inmigración rural hacia las ciudades, la liberación sexual, etc. Sería un proyecto muy personal, pero me gustaría retratar desde otra perspectiva la historia más reciente de España, desde la intrahistoria. Las generaciones más jóvenes reniegan de ese legado, olvidando el pasado, pero repitiendo los esquemas folclóricos de creación típicos del imaginario español. Aunque las películas sobre veinteañeros se centran en frivolidades, no dejan de repetir el esperpento de Valle-Inclán, primordial para realizar una prospección de la historia de España.

Para acabar, me interesa el mundo de los sueños. Pero no el de la interpretación y el esotérico, sino el psicológico. En algún proyecto futuro me gustaría dar a conocer el mundo de los sueños lúcidos, es decir, la capacidad de ser conscientes de nuestros estados oníricos con el poder de modificar todo ese mundo a nuestra voluntad. Eso ha ayudado a numerosas personas en sus vidas. Por ello, un documental sobre el tema sería lo más apropiado.