Escribir, como leer, supone elegir. La escritura provoca un campo de decisiones. Optar por un tiempo verbal, un adjetivo o una forma sintáctica, implica una intervención en la realidad y una toma de postura. La historia tiene argumentos, es todavía un relato que necesita pensar e imaginar los pasos siguientes, el sentido de los próximos capítulos o de las estrofas que faltan por componer.
Contar historias y contar sílabas, desde la propia autonomía del arte, resulta inseparable de una imaginación del futuro. Se trata de calcular, de optar, de decidirse tal vez por la ruptura y la utopía, o por el respeto de las tradiciones, o por caminos intermedios que busquen senderos fronterizos.
Mientras escribimos, trazamos mapas que dependen de la defensa ecológica del presente, las identidades que añoran un pasado original y la fe en las consignas que producen el porvenir. Por eso merece la pena detenerse a meditar sobre las sílabas del futuro, sobre los caminos de la literatura y de la historia.
Con estas palabras, Luis García Montero anima a todos los jóvenes creadores a participar activamente en el X Congreso de la Fundación Caballero Bonald, donde ocupan un lugar destacado los jóvenes escritores y la toma de conciencia de los cambios tecnológicos y culturales que definen la realidad. ¿Te lo vas a perder?


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